La Universidad y el Ayuntamiento de Granada están comprometidos
con la defensa del Patrimonio y con elevar el bienestar y nivel
cultural de la sociedad. No es una frase hecha ni, en este caso,
cosas separadas. El carmen, esa rareza, es al mismo tiempo un
bien cultural y un ingrediente de salud ambiental. Ya nadie se
le oculta que su defensa es extremadamente complicada y delicada.
La planificación y las normas son poca cosa cuando el bien
a proteger es una red de minúsculos espacios verdes domésticos.
Pasado el límite de la tapia, el jardín casi siempre
deja de estar protegido por la ley y depende del buen gusto y
de la sensibilidad de su propietario.
Los textos y las imágenes que reunimos en este modesto
volumen pretenden colaborar en la educación sensorial de
los granadinos, de los propietarios de los cármenes y de
los habitantes de los barrios históricos que los acogen.
No se entiendan como un catálogo de lo que debe ser. El
carmen, y aquí puede verse con claridad, cambia, evoluciona.
Ciertamente son testimonios del pasado, aunque sea cercano; pero
estamos convencidos de que no hay futuro para el carmen si no
se construye montándose sobre la tradición. Más
que la especulación o la desidia, la ignorancia y el mal
gusto son los verdaderos enemigos de los jardines domésticos
granadinos.
Se recogen aquí textos notables de diversos momentos, imágenes
de intención documental, fotos sobre todo, pero también
grabados y dibujos, finalmente cuadros que recrean e idealizan
los vergeles y su territorio. Sin pretender ser exhaustiva la
recopilación (difícil mente podría serio
aunque se pretendiera) sí creemos que es una selección
significativa. Y el panorama que dibuja muy ilustrativo de lo
que han sido, y en gran medida son, los cármenes de Granada.
No queremos que lo aquí reunido se entienda como un canto
a la nostalgia, es un ingrediente de educación sensorial
y de disfrute en una tradición que nunca fue idílica,
que fue a veces conflictiva y casi siempre pobre de presupuesto,
pero rica en delicadeza, en dignidad y hermosura.