La Universidad de Granada con el apoyo de la Fundación AguaGranada iniciará la semana que viene las obras de recuperación de esta canalización de la época zirí, contando para ello con la participación ciudadana de cientos de voluntarios

José María Martín Civantos explica el proyecto a Ideal | Ramón L. Pérez

La Acequia de Aynadamar, que desde el siglo XI hasta los años ochenta de la pasada centuria funcionaba a pleno rendimiento, volverá a conducir agua hasta Granada dentro de un par de meses. Cuando la Universidad de Granada finalice las obras de recuperación de esta importante infraestructura hídrica por la que llegaron a circular hasta trescientos litros por segundo procedentes de la Fuente Grande de Alfacar. Los trabajos, que comenzarán el próximo 15 de octubre, movilizarán a una auténtica legión de voluntarios que, coordinados por el Laboratorio de Arqueología Biocultural MemoLab de la UGR, cavarán azadón en mano para evacuar las toneladas de tierra que en algunos puntos cubren por completo aquella canalización construida por los campesinos ziríes. Una canalización que, además de regar todos los campos de cereales, legumbres, frutales, hortícolas, morales y almeces de las vegas de Víznar, el Fargue, Beiro y la propia Granada, llenaba los aljibes del Albaicín.

Según explica el director de este proyecto, José María Martín Civantos, la Acequia de Aynadamar tiene una longitud total de quince kilómetros, de los que siguen en servicio alrededor de doce. Se va a actuar, en consecuencia, en los 2,8 kilómetros finales que discurren casi paralelos a la carretera de Murcia. El caudal –que hoy día se estima que es la tercera parte de aquellos trescientos litros por segundo– surtirá el Albercón del Moro, que ahora mismo también está rehabilitando la Universidad, y permitirá el mantenimiento de las zonas verdes del Campus de Cartuja al margen de la red convencional.

Según explicó Martín Civantos, la intención es que haya gente laborando todos los días de la semana, «aunque habrá muchos más los sábados y domingos». Los granadinos que estén interesados en colaborar tan solo tienen que rellenar un formulario de inscripción. Ya lo han hecho un total de 150 personas, a lo que habrá que sumar un millar más correspondiente al alumnado de once centros educativos de la capital de los niveles de Secundaria, Formación Profesional y Bachiller.

Marca en la roca de una compuerta que permitía el paso del agua para regar los campos aledaños | Ramon L. Pérez

La tarea, en principio, no requiere ningún tipo de preparación especial, aunque también participarán perfiles más especializados como espeleólogos, que se adentrarán en los tramos que están en galería, y los que tengan que actuar en la restauración de algunos elementos singulares como muros de mampostería. Los taludes se recompondrán con pisones de madera. El presupuesto de esta intervención asciende a los 45.000 euros, financiados en su mayor parte con los presupuestos de la propia UGR y con aportaciones de instituciones como la Fundación AguaGranada, que ha liberado una partida de cinco mil euros.

Ya hay 150 personas apuntadas para los trabajos voluntarios y alumnado de once centros de Granada

No hay una datación exacta de cuándo se hizo la Acequia de Aynadamar, pero sí existe el consenso de que fue en el transcurso del siglo XI. Fue realizada por los propios agricultores aunque, según Martín Civantos, es probable que también contará con el concurso del sultanato para determinar aspectos como el trazado. Los quince kilómetros fueron útiles hasta hace cincuenta años, cuando el Ayuntamiento de Granada decidió que el Albaicín se abasteciera por otros conductos.

Deterioro

Desde ese momento, los tres últimos kilómetros de la Acequia de Aynadamar sufren un gran deterioro fundamentalmente por acolmatamientos. El desuso propicia que se llene de sedimentos de Formación Alhambra –arcilla y cantos rodados– provenientes de la erosión. También se detectan acumulaciones de basura que habrá que retirar. Tras desaparecer la vegetación, algunos taludes se han venido abajo por la acción de los agentes climáticos –han aparecido cárcavas–. Además, en época relativamente reciente se levantaron muros de hormigón que se han roto y que impiden que el líquido elemento pueda correr. Hay tramos subterráneos que también han colapsado.

Según Martín Civantos, el primero de los objetivos es que el agua vuelva al antiguo pago de Aynadamar, que se corresponde con la extensión que hoy día ocupa el Campus de Cartuja de la UGR, pero «lo más importante es la recuperación de un patrimonio que está ligado al Albercón del Moro y que también es un elemento identitario de la propia Granada». Además, se habilitará un espacio para el paseo de los ciudadanos, que podrán disfrutar, además, de unas extraordinarias vistas de Granada y de su entorno.

Martín Civantos dentro del cauce de la acequia junto a uno de los tramos subterráneos | Ramón L. Pérez

La rectora de la UGR, Pilar Aranda, indicó este viernes que estamos «ante un sueño compartido que hoy se hace realidad». «Un proyecto –declaró– que tiene un fuerte compromiso social, de desarrollo económico y de sostenibilidad que se inició en 2015 cuando decidimos impulsar el campus de Cartuja para que, además de espacio universitario, estuviera abierto a la ciudad».

Fuente: Jorge Pastor para el Periódico Ideal