El aljibe de la Alhacaba está situado bajo el inmueble nº 110 de la cuesta de la Alhacaba, cuyo nombre deriva directamente del arábigo cuesta (al-Aqaba), y a espaldas del monumental tramo de murallas de época zirí conservado en dicha calle. Por tanto, se trata de un aljibe extramuros de la Alcazaba Qadima del Albayzín, frontero a la plaza de la Almona, donde, según los inventarios de Bienes Habices, existió la mezquita Guindeyr, luego convertida en iglesia de Santa Catalina o de Santa Inés, también desaparecida. Por tanto, este aljibe, también llamado Guindeyro, podría haber pertenecido a dicha mezquita, subrayando así, como en tantos ejemplares del Albayzín, la asociación patente entre los edificios religiosos de la cultura islámica y la dispensa del agua como bien público por concesión divina.
Este depósito, como casi la totalidad de los aljibes públicos del Albayzín, se surtía de la acequia de Aynadamar o de la Fuente de las Lágrimas (Ayn al-Dama), procedente de Fuente Grande, cerca de Alfacar. En este caso, conectaba con el brazo principal de la acequia, que entraba al Albayzín varios metros a poniente de la puerta de Fajalauza, bajaba por la Alberzana y calle San Gregorio hasta la Casa de los Mascarones y proseguía hasta Plaza Larga por la calle del Agua. Frente al número 1 de dicha calle, donde estaban los baños del Albayzín, la acequia torcía hacia la calle Panaderos, dividiéndose en varios brazos, el primero de los cuales bajaba por la Alhacaba para surtir su aljibe. Los aljibes del Albayzín han estado en uso, así como la acequia de Aynadamar, hasta mediado el siglo XX
El conjunto de los aljibes públicos de la Granada hispanomusulmana ha sido debidamente estudiado por Orihuela Uzal y Vílchez Vílchez (1991). El de la cuesta de la Alhacaba debía ser de reducido tamaño, a tenor de lo apuntado por Gómez-Moreno (1892), si bien, al parecer, Enríquez de Jorquera lo menciona durante el siglo XVII como aljibe grande de la Cava. Hoy está muy transformado y desvirtuado, dado que en tiempos modernos ha perdido su bóveda original, sustituida por un forjado de viguetas de hormigón armado. Es utilizado como almacén de herramientas y material de construcción de la vivienda aneja, con acceso desde la calle a través de una ventana baja que, quizás pueda corresponderse con la boca del aljibe. La única descripción que se posee del mismo, dado su carácter privado actual, es la aportada por Gómez-Moreno: “es pequeño y nada presenta de notable”.
Orihuela y Vílchez (1991), debido a la imposibilidad de haber podido estudiarlo y medirlo in situ, así como a su marcada transformación, no aportan datos cronológicos ni técnicos sobre este aljibe, considerado de época islámica, y quizás por su emplazamiento extramuros de la Alcazaba, del periodo nazarí.
Bibliografía:
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ORIHUELA UZAL, A. y VÍLCHEZ VÍLCHEZ, C. (1987). Aljibes públicos de la Granada islámica. Actas del II Congreso de Arqueología Medieval Española. T.III, pp. 231-237.
ORIHUELA UZAL, A., y VÍLCHEZ VÍLCHEZ, C. (1991). Aljibes públicos de la Granada islámica. Ayuntamiento de Granada, p. 168.
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