Aljibe ubicado en el patio de una casa moderna y que pudo estar integrado en alguna de las mezquitas que existieron en el entorno de la calle Oidores. Su aspecto actual responde a diversas etapas constructivas pertenecientes al periodo zirí, nazarí y a la época cristiana en la que se realizó su portada. Es de pequeño tamaño, con capacidad de 36 metros cúbicos y consta de una nave rectangular con bóveda de cañón prolongada lateralmente en una esquina con un luneto para formar la boca del aljibe. Presenta una de las más hermosas portadas de este tipo de construcciones, aunque parece obra morisca del siglo XVI por su arco de herradura apuntado, con alfiz y cornisa de molduración clásica, todo ello en ladrillo.

El aljibe de la calle Oidores está ubicado en el patio de la casa nº 6 de la calle homónima, en la placeta que se forma cuando esta travesía realiza un cambio de dirección. Por esta razón, son escasas las fuentes escritas que lo mencionan. Sin embargo, para Orihuela Uzal y Vílchez Vílchez (1991), que han catalogado el conjunto de los aljibes públicos hispanomusulmanes de Granada, la existencia en este entorno de varias mezquitas u oratorios durante el siglo XV lleva a inducir que el aljibe pudiera haber correspondido a alguno de ellos, y, por tanto, tener un carácter público, dado que en la cultura islámica el agua es una concesión divina y no enajenable. Según se deduce de los inventarios de Bienes Hábices, existió en la calle Oidores, esquina con San José, una rábita, demolida en 1527, sobre la cual se edificaron las casas de un tal Miguel de la Serna.

Este depósito, como casi la totalidad de los aljibes públicos del Albayzín, se surtía de la acequia de Aynadamar o de la Fuente de las Lágrimas (Ayn al-Dama), procedente de Fuente Grande, cerca de Alfacar. En este caso, conectaba con el brazo principal de la acequia, que entraba al Albayzín varios metros a poniente de la puerta de Fajalauza, bajaba por la Alberzana y calle San Gregorio hasta la Casa de los Mascarones y proseguía hasta Plaza Larga por la calle del Agua. Llegada la acequia a Plaza Larga, el agua ascendía a la cota de la plaza de las Minas mediante un sistema de sifón atravesando la muralla de la Alhacaba, más abajo del Arco de las Pesas para llevar agua al Aljibe de la Gitana, y desde éste al del Rey, junto al cual existió hasta mediados del siglo XX un partidor con compuertas metálicas para subdividir la acequia en varios ramales, uno de los cuales pasaba por el Arco de las Monjas y suministraba agua al palacio de Daralhorra y a los aljibes de San Miguel y de San José. De este ramal partían dos derivaciones secundarias, por la calle Oidores hasta el aljibe del mismo nombre, y por las calles Bocanegra y Cruz de Quirós hasta el aljibe del Zenete. Los aljibes del Albayzín han estado en uso, así como la acequia de Aynadamar, hasta mediado el siglo XX

El aljibe de la calle Oidores posee una nave rectangular, con una bóveda de medio cañón que se prolonga lateralmente en un lado mediante un luneto, sobre el que se ubica la boca, de forma análoga al aljibe del Gato. La bóveda, como es habitual, arranca de un pequeño resalte en los muros, siendo el conjunto obra de ladrillo enfoscada en tono rojizo. La solería de barro cocido, que cubre otra más antigua, es de hiladas con cambios alternantes de dirección. Las dimensiones del aljibe son de 4,83 metros de longitud, 2,74 de anchura y 3,09 de altura, y la prolongación hacia la boca mide 1,13 x 0,80. La capacidad total del depósito es de 36 metros cúbicos; por tanto, forma parte del amplio número de aljibes hispanomusulmanes de tamaño medio, entre 20 y 50 metros cúbicos de contenido.

Desde el patio de la casa es visible la portada del aljibe, de las más hermosas de las existentes de este tipo de estructuras en el Albayzín. Es fábrica completa de ladrillo, a excepción del brocal de piedra sobre el que se apoya, y está formada por un arco de herradura apuntado, con alfiz rematado por una cornisa de molduración clásica. Para Orihuela y Vílchez, la nave del aljibe fue construida en época hispanomusulmana, sin concretar exactamente el periodo. Sin embargo, en lo que se refiere a la cronología de la portada, afirman que debe ser obra del siglo XVI, y, por tanto, de traza mudéjar o morisca.

Bibliografía:

ALMAGRO CÁRDENAS, A. Museo granadino de Antigüedades Árabes. Imp. La Lealtad, 1886-1893, p. 165.

Boletín del Centro Artístico. (1888). Granada, nº 33, p. 60. Artículo anónimo, atribuible a Manuel Gómez-Moreno González.

ORIHUELA UZAL, A. y VÍLCHEZ VÍLCHEZ, C. (1987). Aljibes públicos de la Granada islámica. Actas del II Congreso de Arqueología Medieval Española. T.III, pp. 231-237.

ORIHUELA UZAL, A., y VÍLCHEZ VÍLCHEZ, C. (1991). Aljibes públicos de la Granada islámica. Ayuntamiento de Granada, p. 62-63.

PAVÓN MALDONADO, B. (1990). Tratado de arquitectura hispanomusulmana I Agua. CSIC, p. 62-63.

SECO DE LUCENA PAREDES, L. (1975). La Granada nazarí del siglo XV. Patronato de la Alhambra, p. 112.

Autores del texto: Ángel Isac Martínez de Carvajal, José Policarpo Cruz Cabrera y Ricardo Anguita Cantero (Profesores del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Granada)