Depósito que pudo pertenecer o a una rábita o a una mezquita llamada del Olivo o Aceituna (Yami al-Zaytuna), lo que subraya la relación del agua con los edificios religiosos islámicos. Consta de una nave rectangular, con una bóveda esquifada cortada octogonalmente por otra de medio cañón. Con 31 metros cúbicos de capacidad, se alimentaba de un ramal secundario de la acequia de Aynadamar que entraba al Albaicín por la Puerta de Fajalauza. Su portada está bastante deteriodada debido a las remodelaciones modernas del muro de contención del carmen, bajo el que se ubica el aljibe. Presenta un arco de herradura apuntado y un pequeño tramo abovedado donde se ubica la boca, con forma de arco rebajado.
El aljibe de la Vieja está ubicado en una placeta que lleva el mismo nombre, formada por un ensanche de la calle Aljibe de la Vieja, siendo perceptible su portada embutida en el muro de contención del jardín de un carmen. El término de aljibe de la Rábita se debe a su posible vinculación con una rábita o ermita fortificada existente en la zona, llamada rábita Azeytuna. No obstante, y según Seco de Lucena (1975), debía tratarse de la mezquita del Olivo (Masyid al-Azeytuna), dado que existió una rábita con dicho nombre debió ser la que dio nombre a la Torre del Azeytuno, hoy ermita de San Miguel Alto, en la parte más alta de las murallas del Albayzín. Si el término de aljibe de la Rábita fue el usado hasta el siglo XVII, en el siglo XIX se impuso el nombre de aljibe de la Vieja, al difundirse una vieja por los autores de la época. Según dicha tradición, en el siglo XVII existía sobre el aljibe un carmen propiedad de un alguacil donde había una higuera de exquisitos frutos; la anciana esposa de éste, cansada de los continuos hurtos de los vecinos, lanzó una maldición sobre el árbol, que pasó a dar higos de repugnante sabor. Ufana de su hechizo, se sentaba a diario junto al brocal del aljibe, donde un día hallaron su cadáver. Desde entonces, cada noche de domingo, su espíritu surgía del fondo del aljibe para ofrecer higos de oro a sus convecinos, quienes huían aterrados por la aparición.
Este depósito, como casi la totalidad de los aljibes públicos del Albayzín, se surtía de la acequia de Aynadamar o de la Fuente de las Lágrimas (Ayn al-Dama), procedente de Fuente Grande, cerca de Alfacar. No obstante, no se abastecía del brazo principal de la acequia, que entraba al Albayzín por la huerta de la Alberzana y calle San Gregorio Alto hasta el Aljibe de Paso, sino de uno de los dos brazos secundarios que se formaban antes de la llegada al arrabal (el otro iba por el camino de San Antonio al Hospital Real), y que entraba al mismo por debajo de la Puerta de Fajalauza y surtía los aljibes de Cruz de Piedra, San Luis, Santa Isabel de los Abades y la Vieja. Los aljibes del Albayzín han estado en uso, así como la acequia de Aynadamar, hasta mediado el siglo XX
El conjunto de los aljibes públicos de la Granada hispanomusulmana ha sido debidamente estudiado por Orihuela Uzal y Vílchez Vílchez (1991). El aljibe de la Vieja consta de una nave rectangular cubierta por una bóveda esquifada que se corta ortogonalmente con otra de medio cañón, presentando ambas encintados rehundidos en las claves y una imposta en el arranque de los muros, lo cual es muy frecuente en este tipo de construcciones granadinas. Los muros y cierres son de ladrillo, con enfoscado de mortero de cal de tono blanco, salvo los frentes de la bóveda transversal y los encintados, en almagro. La solería es de ladrillo, rodeando los muros una moldura de mortero, para facilitar la limpieza. Las dimensiones del depósito son las siguientes: 4,89 metros de largo, 2,35 de ancho y 4,404 de alto. Con una capacidad de 31 metros cúbicos, se sitúa en el muy nutrido grupo de aljibes granadinos de tamaño medio, entre 20 y 50 metros cúbicos.
El aspecto exterior del aljibe, en la actualidad, está muy desfigurado, dado que los enlucidos modernos del muro de contención donde se ubica el jardín levantado sobre la nave han ocultado casi por completo su portada. Todavía se aprecia un arco de herradura ligeramente apuntado, que cobija la boca, de arco rebajado, retranqueada mediante una bóveda inclinada también de arco rebajado. A ambos lados de la boca, que posee un brocal de piedra Elvira, se encuentran dos nichos, cuya utilidad se desconoce. A finales del siglo XIX, cuando mereció la atención de Almagro Cárdenas (1886), el arco de la portada estaba todavía enmarcado por un alfiz y trasdosado por una hilada de ladrillo, habiendo estado pintado de rojo.
Según Orihuela y Vílchez (1991) este aljibe, atendiendo a sus características técnicas y constructivas, debió construirse en el siglo XIV; esto es, en el periodo de mayor auge de la arquitectura nazarí y coetáneamente al conocido aljibe de Trillo.
Bibliografía:
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ORIHUELA UZAL, A. y VÍLCHEZ VÍLCHEZ, C. (1987). Aljibes públicos de la Granada islámica. Actas del II Congreso de Arqueología Medieval Española. T.III, pp. 231-237.
ORIHUELA UZAL, A., y VÍLCHEZ VÍLCHEZ, C. (1991). Aljibes públicos de la Granada islámica. Ayuntamiento de Granada, p. 148.
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SECO DE LUCENA PAREDES, L. (1975). La Granada nazarí del siglo XV. Patronato de la Alhambra, p. 149.
Autores del texto: Ángel Isac Martínez de Carvajal, José Policarpo Cruz Cabrera y Ricardo Anguita Cantero (Profesores del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Granada)
Información práctica
Placeta del Aljibe de la Vieja
18010, Granada