Aljibe integrado en la iglesia de San Miguel Bajo, en el área de la Alcazaba Qadima. Perteneció a una antigua mezquita, lo que evidencia la íntima relación existente en el Albaicín entre los edificios religiosos y los depósitos públicos de agua. Tiene una capacidad de 90 metros cúbicos, presenta una planta irregular con un callejón de formas quebradas en parte visible desde la capilla bautismal que va desde la boca hasta la sala central rectangular con cuatro bóvedas de cañón sostenidas por un pilar central. En el exterior, el aljibe presenta una portada de arco de herradura apuntado de ladrillo, con alfiz, sobre dos fustes y capiteles de acarreo de origen romano.