Aljibe de 62 metros cúbicos de capacidad, de tipología distinta a las demás construcciones de este tipo en el Albaicín. Es de planta casi cuadrada con gran bóveda de cañón trasdosada al exterior. En los años cuarenta se le añadiría el pilar con dos caños. El aspecto inusual de la bóveda, junto a la portada de ladrillo con hornacina, recuerda a formas propias de capillas y ermitas barrocas con fuerte impronta urbana, lo que induce a pensar que se trata de una obra cristiana, que remodela o sustituye a un aljibe hispanomusulmán perteneciente a la mezquita sobre la que se levantó, en el siglo XVI, la iglesia de San Nicolás.