El mayor de los aljibes islámicos de Granada, con capacidad para 300 metros cúbicos, construido en el siglo XI para el aprovisionamiento de agua a la Alcazaba Qadima del Albaicín. De planta basilical, consta de cuatro naves cubiertas con bóveda de cañón, entre tres galerías de arcos de medio punto sobre pilares cuadrados. Presenta restos de lumbreras sobre las bóvedas, ocultas bajo el Carmen del Rey, lo que indica que debió tener una estructura aterrazada para recoger agua de lluvia, además de la procedente de la acequia de Aynadamar. La boca del aljibe, en un ángulo, es de construcción moderna, con sencilla portada de arco de medio punto con alfiz.

El Aljibe del Rey está ubicado en la placeta del Cristo de las Azucenas, lugar al que se asoma la construcción que alberga su boca. El resto del aljibe se halla bajo un inmueble particular, conocido como Carmen del Aljibe del Rey. Este depósito ha recibido históricamente otras denominaciones. Así, Aljibe Viejo (Jubb al-Qadim) o Aljibe Grande del Rey o de la Alcazaba. Menos frecuente es el término de Aljibe de Santa Isabel usado por Almagro Cárdenas (1886), debido bien a confundirlo con el de Santa Isabel de los Abades, o bien por las cercanías del monasterio de Santa Isabel la Real.

Este depósito, como casi la totalidad de los aljibes públicos del Albaicín, se surtía de la acequia de Aynadamar o de la Fuente de las Lágrimas (Ayn al-Dama), procedente de Fuente Grande, cerca de Alfacar. En este caso, conectaba con el brazo principal de la acequia, que entraba al Albaicín varios metros a poniente de la puerta de Fajalauza, bajaba por la Alberzana y calle San Gregorio hasta la Casa de los Mascarones y proseguía hasta Plaza Larga por la calle del Agua. Llegada la acequia a Plaza Larga, el agua ascendía a la cota de la plaza de las Minas mediante un sistema de sifón formado por una red de saltadores, que se contenían con tapones de madera con estopa, llamado zanaguidles. La acequia horadaba la muralla de la Alhacaba, más abajo del Arco de las Pesas para llevar agua al Aljibe de la Gitana, y desde éste al del Rey, junto al cual existió hasta mediados del siglo XX un partidor con compuertas metálicas para subdividir la acequia en varios ramales.

El Aljibe del Rey se ubicaba, pues, en el corazón de la Alcazaba Qadima del Albayzín, construida bajo la dinastía zirí granadina, a lo largo del siglo XI. Por su ubicación, pudo abastecer la zona áulica de la Alcazaba, donde se ubicó el palacio del rey Badis (1038-1077) y posteriormente, el palacio nazarí de la Daralhorra, que se surtía de este aljibe por el ramal del que forma parte el llamado Arco de las Monjas. Por su emplazamiento y tamaño ha sido datado en el siglo XI, en la época en que aquella dinastía de origen bereber hizo construir la Alcazaba Qadima y la propia acequia de Aynadamar.

El conjunto de los aljibes públicos de la Granada hispanomusulmana ha sido debidamente estudiado por Orihuela Uzal y Vílchez Vílchez (1991). El del Rey es el mayor de ellos, con una capacidad de más de 300 metros cúbicos, por lo que era el único del que los aguadores podían extraer agua para su venta. Consta de 4 naves paralelas cubiertas por bóvedas de cañón que se apoyan en los muros laterales extremos y en tres arcadas centrales de 4 arcos de medio punto sobre pilares cuadrados cada una. Las cuales apoyan en pilares adosados al muro, todos ellos de 0,60 metros de lado. La longitud de las bóvedas es de 10,63 metros, su anchura de 2,40 y la altura de 3,82, siendo el ancho total del aljibe de 11,37 metros. Por su capacidad, dobla a los otros dos aljibes granadinos conservados que superan los 100 metros cúbicos: los de la Capilla Real y de las Tomasas.

El interior del aljibe está enlucido y su solería formada por una capa de hormigón. Presenta en cada bóveda restos de dos lumbreras, hecho éste que no aparece en ninguno de los demás aljibes del Albaicín. Podría deberse a su utilización para captar agua de lluvia mediante una terraza pavimentada superior. La boca del aljibe se sitúa en el ángulo SE del mismo. Se trata de una sencilla portada de arco de medio punto, con alfiz, sobre el cual hay un dintel decorativo de tradición granadina, todo ello en ladrillo. Enmarca el arquito rebajado de la boca en ladrillo y el brocal de piedra y se techa con un pequeño tejado a dos aguas. Esta portada ornamental parece obra moderna, quizás realizada en la década de 1940, cuando se llevó a cabo un programa de renovación del exterior de la mayor parte de los aljibes del barrio. El tejadillo de la portada fue restaurado en 1985.

Aunque Almagro Cárdenas (1886) afirmaba que en su época estaba sin uso, los aljibes del Albaicín y la acequia de Aynadamar han estado en funcionamiento hasta mediados del siglo XX.

Bibliografía:
ALMAGRO CÁRDENAS, A. Museo Granadino de Antigüedades Árabes. Granada, Imp. La Lealtad, 1886-1893, p. 165.
GALLEGO BURÍN, Antonio. Granada. Guía artística e histórica de la ciudad. Granada, Comares, 1996. 11ª. Edición, p. 381.
GÓMEZ-MORENO GONZÁLEZ, Manuel. Guía de Granada. Granada, Imp. de Indalecio Ventura, 1892. Ed. Facsímil: Granada, Universidad de Granada e Instituto Gómez-Moreno, 1982, p. 439.
GÓMEZ-MORENO MARTÍNEZ, Manuel. El arte español hasta los almohades. Arte mozárabe. En Ars Hispaniae, T. III. Madrid, Plus Ultra, 1951, p. 256.
MARTÍN ROBLES, María Virginia. Fuentes, pilares y aljibes de Granada. Memoria de licenciatura inédita. Granada, Universidad de Granada, 1986.
ORIHUELA UZAL, Antonio; VÍLCHEZ VÍLCHEZ, Carlos. “Aljibes públicos de la Granada islámica”. En Actas del II Congreso de Arqueología Medieval Española. Madrid, 1987, T. III, pp. 231-237.