Este edificio es el más antiguo de la arquitectura civil granadina. Construido durante la taifa zirí, es uno de los veintiún baños que existieron en la ciudad y uno de los mejor conservados de al-Andalus. A través de una casa remodelada en época cristiana, cuyo patio comunica con la primitiva del guardián, se accede a las estancias termales: vestuario (apodyterium), y salas de refresco (frigidarium), templada (tepydarium) y caliente (caldarium). Se conservan también la sala de la caldera y el hipocausto. Las bóvedas de cañón y bóvedas esquifadas con tragaluces, los capiteles de acarreo y ziríes, junto con los restos de pintura, otorgan nobleza al conjunto y expresan la importancia de los baños públicos en el mundo islámico.

El Bañuelo es probablemente, el más antiguo edificio conservado de la arquitectura civil granadina, construido durante el siglo XI, bajo la taifa zirí granadina (fundada por Zawi Ibn Ziri en el año 1013, tras el desmembramiento del califato cordobés). Es a su vez uno de los más antiguos y de los mejor conservados en la historia de la arquitectura de al-Andalus. Conocido también como Baños del Nogal (hammam al Yawza) o Baños de los Axares, de la Salud o el Deleite, en alusión al nombre que tenía el barrio cuando se construyó. Su localización en una importante vía pública y junto a una puerta es algo característico de los baños andalusíes, además de ser una zona bastante poblada, e incluso tal vez en el flanco este del baño se adosaban una serie de tiendas que se abrían a la calle Bañuelo, lo que pone de manifiesto la importancia urbana de ese entorno.

Es uno de los 21 baños públicos que existieron en la Granada islámica (excepción hecha del Baño Real de la Alhambra), lo que evidencia el alto valor que en el ámbito hispanomusulmán tuvieron la cultura del agua y la higiene corporal como práctica socializadora, sin olvidar las abluciones rituales que, antes de la oración, en las mezquitas, purifican y regeneran el espíritu. De hecho, es frecuente la asociación entre baños y mezquitas, habiendo existido cerca del Bañuelo, según los inventarios de bienes Hábices, una rábita también llamada del Nogal.

De todos los baños públicos islámicos que existieron en Granada también han llegado hasta nuestros días, los vestigios de los baños de la Casa de las Tumbas y los de la calle Agua, ambos en el Albaicín, los de la calle Real de la Alhambra, los escasos restos ubicados en el colegio de Mercedarias y en la calle Moral de Santo Domingo, en el Realejo, y, por último los hallados en 1991 en las obras del Mercado de San Agustín.

El origen de la tipología del Bañuelo, como, en general ocurre en los baños musulmanes, está en las termas romanas, si bien con algunas características propias, derivadas de un ritual muy preciso que condicionaba la ordenación de los espacios. Las diferencias más sustanciales respecto al modelo romano estriban en la sustitución del baño de inmersión por la irrigación con agua fría o caliente servida en pilas, así como una menor escala de tamaño. Debido a las altas temperaturas que debían soportarse, usando sistemas de calefacción bajo el pavimento, como el hipocaustum romano, los muros debían construirse con gran grosor y las bóvedas con claraboyas que permitiesen la aireación y regulación del interior.

El Bañuelo o Baño del Nogal presenta un plan longitudinal, en el que se suceden los espacios con funciones propias. En su construcción se ha usado el hormigón en los muros perimetrales, así como el ladrillo en el interior y el mármol en los pavimentos. El acceso a las termas tiene lugar a través de una pequeña casa, renovada en época cristiana y que hoy es portería del conjunto monumental. Pasando el zaguán tiene un pequeño patio con alberca. Una puerta de doble arco da acceso a la vivienda, y otra de arco rebajado, a los baños. A través de un vestíbulo (al-bayt al-maslaj), cubierto con bóveda de medio cañón con claraboyas octogonales y estrelladas cenitales, que hace las funciones del apodyterium romano,, se pasa a la primera sala del baño propiamente dicha. Esta sala se conoce con el apelativo de sala de refresco, frigidarium o al-bayt al-barid, y se conforma como un espacio alargado, cubierto con bóveda de cañón semejante a la anterior, provisto de alcobas en los lados extremos, diferenciadas por arcos de herradura sobre columnas. En la parte central de la sala, en uno de sus lados mayores, se abre un arco que da paso a la sala central o principal, equivalente a la sala templada o tepydarium romao, conocida como al-bayt al-wastani. Se trata del ámbito de mayor tamaño pues era el lugar donde se pasaba más tiempo y, por tanto, jerarquiza toda la composición tanto en dimensiones como en riqueza decorativa.

Esta sala central es un amplio espacio rectangular con galerías en tres de sus lados, que crean un cuadrado central cubierto por bóveda esquifada con lumbreras octogonales de aireación e iluminación. Las galerías, cerradas por bóvedas de cañón, se apean sobre arcos de herradura sostenidos por diez columnas, sin basa, cuyos fustes son de acarreo, reutilizados de edificios anteriores, al igul que ocurre con la mayor parte de sus capiteles, dado que uno de ellos es romano, de orden corintio, otro visigodo y varios califales, siendo algunos de época zirí, contemporáneos, pues, al edificio, aunque siguiendo la tradición califal. Esta sala es la mejor conservada y la más hermosa, quedando en ella restos del revestimiento de las paredes, con decoración de arquerías que presentan las dovelas en rojo bermellón y las enjutas con adornos vegetales o de ataurique. En el lateral de la sala , sin galería de columnas, en el testero de paso a la última estancia, las arcadas se fingen mediante pintura.

En línea con la puerta de entrada a esta sala principal se abre el acceso a la sala caliente, caldarium o al-bayt al-sajun. Este recinto es muy semejante a la sala de refresco; esto es, rectangular, cubierto por bóveda de cañón con lumbreras y provisto de dos alcobas extremas separadas por arcos. La de la izquierda conserva una columna exenta y la contraria las arrimadas a los muros. En el testero frontal de esta sala se abren tres arcos de medio punto: los dos laterales comunican con pequeños cuartillos rectangulares, cubiertos por bóvedas de cañón con lunetos, donde se ubicarían las pilas de agua caliente de uso individual; el central, por su parte, daría paso al cuarto de la caldera, conservándose bajo el pavimento la estructura del horno, las chimeneas y otros elementos accesorios. Tras la caldera, finalmente, otra dependencia abovedada, para servicios auxiliares, como, probablemente acopio de leña y otros menesteres, con puerta de salida a la inmediata placeta de la Concepción.

Estos baños han llegado hasta nuestros días bastante bien conservados por, entre otras razones, su continuidad de uso durante la Edad Moderna. En el siglo XVI se alternaban los días de la semana para el baño, respectivamente, de cristianos viejos, moriscos y mujeres. Posteriormente fue usado como lavadero público como lo demuestran algunos grabados románticos del siglo XIX y esta fotografía de comienzos del siglo XX. Fue declarado Monumento Nacional en 1918. Torres Balbás inició su expropiación en 1927, y años después lo restauró, quitando el lavadero que tenía su sala principal y cambiando el suelo por otro de mármol.

El Bañuelo convertido en lavadero publico. Hacia 1919 | Archivo Patronato de la Alhambra

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Autores del texto: Ángel Isac Martínez de Carvajal, José Policarpo Cruz Cabrera y Ricardo Anguita Cantero (Profesores del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Granada

Más información sobre el Bañuelo: 

Artículo de Julio Noavarro Palazón y Pedro Jiménez Castillo para la Revista digital de la Fundación Pública El Legado Andalusí (2012).

Artículo de Gabriel Pozo Felguera para el periódico digital El Independiente de Granada (2018)