Junto con la cercana Colegiata del Salvador, formó parte de la serie de instituciones educativas surgidas tras la conquista de la ciudad para el adoctrinamiento de la población morisca del Albaicín. Fundada por el arzobispo don Pedro Guerrero en 1559, quedó bajo la tutela de la Compañía de Jesús hasta el cese de su actividad en 1577. La fachada se compone de portada de ladrillo con arco apuntado enmarcado por alfiz, pequeños vanos dispuestos de modo irregular, galería superior abierta y torre en ángulo. El patio rectangular solo conserva el pórtico occidental, en el que pilastras de ladrillo y canes de acanto apean una gran viga sobre la que descansa la galería superior de madera.