También conocida como el Palacio de Carvajal, perteneció a Don Francisco Carvajal y Manrique Salazar y Luna, que fue corregidor de Granada y primer conde de Torrejón.

La fachada manierista, de densa variedad de vanos, es continuadora del tipo establecido en la Chancillería. Su composición de cinco ejes verticales y tres pisos, sigue esquemas serlianos. El bajo presenta ventanas con amplias molduras y portada descentrada, cuyo eje se resalta en el piso noble mediante un frontón partido con escudo heráldico, diferente a los triangulares del resto de balcones enrejados y abiertos en esta planta.

El segundo piso es una fusión de los otros dos al alternar ventanas enrejadas y balcones, separados por decoración de espejos de cerámica vidriada. Destaca la decoración pictórica tipo ladrillo veneciano de la fachada del siglo XVII y recuperada en las labores de restauración, llevadas a cabo por el arquitecto D. Ignacio Gárate en 1997.

En el patio porticado, de columnas toscanas y arcos carpaneles, sobresale el magnífico pilar adosado y la caja de escalera.

El Palacio fue casa de vecinos hasta que, en el siglo XX, fue adquirido por el Estado para sede de los servicios de Bellas Artes, habiendo acogido también la Comisión Provincial de Monumentos hasta su desaparición.