Casa palacial que forma parte de la ocupación castellana de la ladera meridional del Albaicín tras la conquista de Granada. La portada plateresca consta de un primer cuerpo con arco deprimido rectilíneo, enmarcado en su parte superior por pilastras toscanas que sostienen un estrecho entablamento rematado por flameros. En el segundo cuerpo se abre una ventana flanqueada por dos semicolumnas dóricas sobre pedestales que encierran un escudo heráldico. El interior se organiza en torno a un bello patio porticado con columnas toscanas. La galería superior, de doble piso en los frentes norte y este, sigue la tradición morisca en su balaustrada, pies derechos en forma de columnillas y zapatas de acanto.