La Dehesa del Generalife ofrece un paseo por la importancia del agua en Granada y su viaje desde el Darro hasta la ciudad palatina.

Acequia Real por la dehesa del Generalife | Patronato de la Alhambra y Generalife

Existe un recorrido sin el que no se entendería Granada tal y como es. Un paseo por la historia, por la creación de la vida. El paisaje de la Alhambra no podría existir sin su cultura del agua, al igual que gran parte de la ciudad. Una travesía por la que se puede contemplar los barrios del Albaicín y el Sacromonte a la vez que seguimos la estela de la Acequia Real.

Hablamos de un elemento arqueológico y patrimonial de gran importancia, aunque no como la que tuvo hace cientos de años. Durante siete siglos, este sendero fue el principal surtidor de agua para gran parte del recinto palatino de la Alhambran y de la ciudad.

La Acequia Real, o del Sultán como muchos la conocen y cuyo impulsor fue Mohamed V, parte desde la Presa del Rey, ubicada en la parte alta del río Darro, cerca de lo que hoy se conoce como la Hacienda de Jesús del Valle. Un recorrido de seis kilómetros por el que se puede descubrir gran parte del valle del Darro hasta llegar, prácticamente, a los muros de la Alhambra.

No se puede comparar la importancia que tenía la acequia en aquella época con la de ahora, pero a día de hoy nos ofrece un agradable paseo por la historia, con unas vistas privilegiadas.

Para acceder al sendero que acompaña a esta vía acuática hay que dirigirse a la conocida como Silla del Moro, tras seguir el camino y dejar el Castillo de Santa Elena a nuestras espaldas hay que dejarse caer por una pequeña senda que baja hacia la izquierda.

El camino no está marcado, pero solo hay que seguir el rastro de tierra que hay entre matorrales y alguna que otra zarzamora. Tras unos metros de descenso en el que la temperatura empieza a bajar por la frondosidad, el caminante sabe que va en la dirección correcta por el sonido del agua, que empieza a brotar de un canal subterráneo que salvaguarda el terreno.

RUTA POR LA ACEQUIA REAL DE LA ALHAMBRA
Longitud: de 3 a 6 km
Dificultad: Media
Duraciónde 1 a 2 horas

A partir de aquí, solo hay que seguir el curso del agua para disfrutar de unas vistas privilegiadas y estratégicas. Con solo levantar la mirada podemos observar la Abadía, el Sacromonte, la muralla nazarí, el Albaicín y sus distintos campanarios asomando y, al fondo, el centro de Granada. Pero, si echamos la vista al agua también podremos encontrar alguna que otra rana, renacuajo e, incluso, culebra.

El trayecto que hay que recorrer no tiene una dificultad especial, pero al principio y al final de la ruta encontraremos un importante desnivel y en días de lluvia el terreno puede ser resbaladizo debido al barro que se forma en las zonas sombrías.

Hay un punto en el camino en el que ya no podemos seguir el curso de la acequia Real, ya que se introduce por el conocido como Mirador Romántico. A partir de aquí, la vereda ha sido restaurada en los últimos años para facilitar el descenso del caminante, por lo que no debe haber mayor problema. La bajada se hace en paralelo con el Generalife, abandonando así la Dehesa y hasta aparecer en el punto final del paseo de la Fuente del Avellano.

La realización de la ruta está prohibida en biclicleta, ya que se encuentra dentro de un parque periurbano como es la Dehesa del Generalife, con un gran interés arqueológico y por el peligro de erosión de las acequias.

Fuente: Pepe Moreno para el periódico Ideal