Convento de religiosas dominicas fundado en 1520 por la viuda de quien fuera Secretario de los Reyes Católicos, Hernando de Zafra, integrando para su construcción varias casas moriscas que fueron donadas a este por los Reyes Católicos. Articulado en torno a varios patios, el principal de ellos, del siglo XVI, es el más destacado por la fusión de elementos decorativos hispanomusulmanes y cristianos. Su iglesia, de estilo mudéjar, reformada tras el incendio que sufrió en 1678, acoge una interesante decoración barroca. Como ocurre con otros edificios conventuales, en él se elabora una tradicional repostería que goza de gran aceptación social.