La Borriquilla y los Amigos de San Andrés organizaron el rezo del vía crucis a petición del Arzobispo de Granada.

El Cristo de la Salud en el interior de la Iglesia de San Nicolás | Ramón L. Pérez

Desde las ocho de la noche del sábado 2 de abril de 2022 el templo de San Nicolás era un hervidero de gente entrando y saliendo para contemplar la restauración con la cúpula de Antonio Martín y pinturas de Jesús Conde, las del matrimonio ucraniano Ivana y Arsén, las de origen sirio del sacerdote Abdo Badwi o las etíopes de Adefris Geletu. El consiliario de los Amigos de San Nicolás relataba a nuestro diario que «ya están avanzadas las reproducciones del retablo de San José que se encuentran en otra de las capillas y allí va la Virgen de Guadalupe, representando a América». En San Nicolás se dan la unión de los cinco continentes en el arte y «es significativo que nos pidieran realizar esta peregrinación los jóvenes de la cofradía de la Borriquilla por el sentido que tiene unir San Andrés, Patrón de Ucrania, y San Nicolás, Patrón de Rusia para rezar por las paz», refirió a IDEAL el Arzobispo de Granada, monseñor Martínez Fernández, poco antes de dirigirse para recibir la imagen del Cristo de la Salud en las puertas del templo recién restaurado del emblemático mirador de San Nicolás. A las advocaciones de los patronos mencionados hay que unir «esta situación sanitaria por la que seguimos rezando y acordándonos de tantas víctimas motivadas por la pandemia», refirió el prelado.

El cortejo con la imagen del Cristo de la Salud, una obra del burgalés Diego de Siloé del siglo XVI, había salido desde la parroquia de San Andrés Apóstol, en calle Elvira, con treinta y seis parejas de hermanos de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y Nuestra Señora de la Paz. Habían también miembros de la Asociación Amigos de San Andrés que también está ayudando para iniciar una nueva fase de las obras de restauración del templo, y además algunos feligreses de la parroquia.

Tras la cruz alzada y los participantes con cera, marchaban cuatro parejas con faroles de mano en hierro-forja y el cuerpo litúrgico con acólitos ceriferarios y turiferarios. Figuraba en el cortejo el párroco de San Andrés, Francisco Lorca, quien dirigió diversas oraciones en el transcurso del traslado deteniéndose en las puertas del convento de Agustinos Recoletos de calle Elvira, el conocido como ‘Hospitalicos’ y después subir al Albaicín por la Cuesta de San Gregorio, la calle San José y San Miguel Bajo. En este lugar se detuvo también y para ello se retrasó un poco el concierto y pregón de la cofradía de la Aurora que estaba a punto de empezar.

El Cristo de la Salud por las calles del Albaicín | Ramón L. Pérez

Por Santa Isabel la Real y el Huerto de Carlos subió por la calle Aljibe de la Gitana hasta el callejón de San Cecilio en cuya ermita también se oró. Por placeta del Cementerio de San Nicolás accedió a la parte trasera del templo que acoge durante esta semana a la imagen del Cristo de la Salud. Las andas, realizadas expresamente en madera para esta ocasión, eran portadas por las cuadrillas de costaleros de la cofradía de la ‘Borriquilla’ y al frente del sencillo martillo de hierro estaba el capataz Alberto Ortega. La música la puso durante todo el trayecto el trío de música de capilla ‘GranaMusic’.

Escenas extraordinarias

El traslado se prolongó por espacio algo superior a la hora y media, «a pesar de las dificultades del entramado de calles complejas que hemos tenido que hacer por obras en la calle Santa Isabel la Real que hubieran facilitado el traslado» aseguró el diputado mayor de gobierno, Jorge Moreno. Se daba la circunstancia de que, además de todas las motivaciones que confluían para justificar este traslado y rezo del Vía Crucis en el interior de la iglesia albaicinera, se cumplen los veinticinco años de la última presencia de esta devocional e histórica imagen del Crucificado en las calles granadinas. Entonces, en 1997, fue también para el rezo del Vía Crucis organizado por la parroquia de San Andrés, tres años antes del cierre de la misma por la peligrosa situación de conservación en la que se encontraba, hoy felizmente en fase de recuperación.

Durante el recorrido de la comitiva se produjeron situaciones de extraordinaria belleza e inéditas por las calles que atravesó el cortejo. La placeta de San Nicolás estaba totalmente abarrotada de personas que plasmaban esos instantes del Crucificado frente a la silueta iluminada de una Alhambra que se sumó al rezo del Vía Crucis por la paz.

El propio arzobispo de Granada fue quien recibió a la imagen del Crucificado acompañado por los sacerdotes responsables del templo, David Cuerva y Antonio Fernández Siles, a quien se había unido también el responsable episcopal de la Delegación Diocesana de Juventud, Javier Ortega, y el consiliario de los «Amigos de San Nicolás», Manuel Reyes Ruiz, unido al párroco de San Andrés y el sacerdote redentorista Antonio Quesada. Una hora más duró el rezo de las estaciones en un templo lleno y que acogerá esta imagen del Crucificado durante esta semana. El Viernes de Dolores está previsto el traslado de regreso.

Fuente: Jorge Martínez para el Periódico Ideal

Galería de imágenes cedidas por la Asociación Amigos de San Andrés:

Más imágenes del Vía Crucis por la Paz hasta la iglesia de San Nicolas

Hacia 25 años que el Cristo de la Salud no procesionaba por las calles de Granada y del Albaicín

El arzobispo de Granada convocó y presidió el pasado sábado 2 de abril de 2022 un viacrucis extraordinario en la iglesia de San Nicolás con una imagen muy devocional históricamente en Granada: la del Cristo de la Salud que preside el templo parroquial de San Andrés, en la calle Elvira. Una actividad muy especial por realizarse entre las dos iglesias cuyos santos son lostitulares de Rusia y Ucrania, respectivamente, sumándose a la gran cantidad de actos especialmente dedicados a la oración por la paz en los conflictos bélicos actuales y de manera más próxima el que enfrenta a Rusia y Ucrania

Para ello se realizó un traslado procesional de la imagen, atribuida a Diego de Siloé, del siglo XVI, y recientemente restaurada a cargo de los fondos dispuestos por Cultura de la Junta de Andalucía para la conservación del patrimonio sacro de la comunidad.

El final del rezo de las catorce estaciones del Viacrucis fue en la recién abierta iglesia de San Nicolás, en la placeta de su nombre, del Albaicín. Fue una petición expresa a la parroquia del prelado granadino, Javier Martínez, para que organizara la Peregrinación por la Paz de la Archidiócesis con la colaboración de la Hermandad de la Entrada de Jesús en Jerusalén y Nuestra Señora de la Paz y la Asociación Amigos de San Andrés.

A lo largo de los siglos los granadinos han manifestado una profunda devoción a esta imagen. Ha salido en rogativas en varias ocasiones, la última en 1997 con motivo de la celebración de la cuaresma y un viacrucis organizado por la cofradía, tres años antes de la clausura del templo por las obras de restauración que significaron un abandono del templo durante 17 años hasta que la hermandad de la Borriquilla buscó la financiación para acometer la primera fase de conservación. Desde entonces tampoco se han acometido más fases, aunque están programadas y previstas, a falta de los fondos necesarios para ello.

El pueblo granadino ha venerado históricamente esta imagen en su capilla de la parroquial de San Andrés, en un espacio ubicado junto al presbiterio donde se le encendían «hachas, cirios y velas y le colgaban exvotos que cubrían las paredes de la capilla», según crónicas de antaño.

La advocación de la Salud la adquiere el Crucificado por su supuesta intercesión en la epidemia de peste bubónica de 1679 que asoló la ciudad. Durante esta epidemia, los enfermos eran instalados fuera de la ciudad, delimitada por la Puerta de Elvira, como medida de cuarentena para evitar el contagio. Los enfermos se congregaban en una gran explanada delante del Convento de la Merced y de la Iglesia de San Ildefonso, llamada del Triunfo de la Inmaculada.

Desde la iglesia de San Andrés, el Cristo era portado en andas hasta esa zona, para servir de consuelo a los enfermos. Cuenta la leyenda que en una de esas salidas una paloma, que los enfermos atribuyeron al Espíritu Santo, sobrevoló la imagen del Cristo en todo su recorrido y, finalmente, se posó en su brazo derecho. Según la tradición católica, en ese día se experimentaron curaciones de los enfermos allí presentes y el suceso se atribuyó a un milagro. Es por ello que el Cristo de la Salud luce sobre su brazo derecho una paloma de plata.

En el siglo XX se siguieron celebrando cultos en su honor y quedando constancia de los mismos hasta 1961. El 28 de mayo de 2017 volvió a presidir el altar mayor de la iglesia de San Andrés, tras su reapertura. Ahora, 25 años después de su última salida, vuelve a las calles de la ciudad en esta peregrinación por la paz. La imagen del Crucificado de la Salud permanecerá en San Nicolás por espacio de una semana y será trasladada nuevamente a su sede de la calle Elvira el Viernes de Dolores.

Fuente: Jorge Martinez para el Periodico Ideal [1 de abril de 2022]

Díptico con la Historia del Cristo de la Salud