La iglesia de San Andrés pertenece a la primera etapa constructiva de las iglesias parroquiales granadinas, en la tercera década del siglo XVI. Hoy se conserva el edificio parcialmente reconstruido a causa del incendio que sufrió en el siglo XIX, que redujo el inmueble a sus muros perimetrales y a la torre. De sus techumbres de madera, todas de buena factura y hoy sustituidas por bóvedas, solo se conservó la armadura ochavada de la capilla del Marqués de Caicedo, a la derecha de la capilla mayor. La torre, de mediados del XVI, supuso en su época una novedad por su planta rectangular, sus albanegas vidriadas, el remate remetido y el tejado totalmente vidriado, estableciendo así un modelo para las torres mudéjares granadinas. Por último, destacar que entre las obras que se conservan en esta iglesia, se halla un Crucificado del siglo XVI, un lienzo de la Inmaculada del estilo de Ambrosio Martínez, otro de la Virgen y el Niño, copia de un original perdido de Alonso Cano, y uno de Jesús y el Bautismo, obra de Vicente Cieza de 1685.