La iglesia de San Bartolomé está situada en la placeta del mismo nombre a la que se asoma la portada principal, a los pies del templo. Es una iglesia difícil de apreciar en su plenitud, dado que ocupa una zona llana del Albaicín, de calles estrechas, y está rodeada en parte de otras edificaciones.

Correspondiente a un austero sistema constructivo mudéjar (una sola nave con capilla mayor, cubiertas con armaduras de diferente complejidad). Sobresale en ella su magnífica torre, construida en ladrillo y compuesta por cinco órdenes de ventanas, todas ellas distintas y con arcos de ladrillo adornados con azulejos, discos vidriados y bolas de cerámica en su parte superior. La presencia del aljibe de la mezquita sobre la que se construyó la iglesia, integrado en la misma, así como la permanencia de un pequeño compás, le otorgan un alto valor histórico.