Constituye una de las fundaciones religiosas más marcada por su vinculación con la cultura islámica. Junto a la conservación en su compás de gran parte del patio de la mezquita mayor del Albaicín, hecho este excepcional, hay que destacar su constitución como colegiata para la educación de los moriscos en 1527 (todavía sobre la mezquita) y, finalmente, su construcción a finales del siglo XVI, de forma mucho más sencilla de lo proyectado, al producirse la rebelión de los moriscos y el consiguiente empobrecimiento de dicha fundación.