Constituye uno de los bienes inmuebles más relevantes de toda la ciudad tanto histórica como artísticamente. Fundado por la Reina Isabel, que ocupó para ello el antiguo palacio nazarí de Dar al-Horra. En la actualidad, excluido de sus dependencias, consta de iglesia y claustro precedidos por un compás semipúblico de alta calidad ambiental. La manifestación elocuente del arte gótico, utilizado por los Reyes Católicos en la mayoría de sus fundaciones, es aquí visible en la portada y artesonado del presbiterio. El estilo gótico encuentra aquí un magnífico complemento en la riqueza de las aportaciones mudéjares, apreciables en las armaduras del claustro y, sobre todo, de la iglesia, cuya relevancia artística se puede ejemplificar en la escalinata monumental por la que se accede al altar mayor.