Cientos de granadinos dan su último adiós al legendario bailaor Manolete en la capilla ardiente que el Ayuntamiento instaló en el Teatro Isabel la Católica con algunas fotos que representaban una dilatada carrera llena de éxitos

Capilla ardiente del bailaor Manolete en el Teatro Isabel La Católica | Miguel Ángel Molina Agencia EFE

Esta misma mañana un cáncer de pulmón se llevó al legendario bailaor Manuel Santiago Maya ‘Manolete’. Con él se cierra el capítulo de los grandes flamencos de Granada de toda una dorada generación. Recientemente también tuvimos que lamentar el fallecimiento de Antonio Gómez ‘el Colorao’, que, junto a Enrique Morente, Mario Maya o Juan Habichuela dieron especial realce al flamenco granadino. Fuentes familiares nos indican que no sufrió, que hace tres días estuvo bailando en el salón de su casa con su nieta Judea. Pero no solo de luto están sus allegados, sino el mundo flamenco en pleno, la comunidad internacional del arte y la ciudad de Granada, que llegó a otorgarle la Medalla de Oro del municipio, después de haber recibido el Premio Nacional de Danza y el Premio de la Asociación de Profesores de la Danza y el Flamenco. Pues él, como pocos, supo llevar el nombre de Granada por todo el orbe, dignificando su origen sacromontano y granadino tanto como el flamenco. Como maestro, han pasado por su ejercicio figuras tales como Joaquín Cortés, Antonio Canales, Eva Yerbabuena, Sara Baras, Belén Maya o Manuel Liñán.

Homenaje al bailaor y coreógrafo granadino Manuel Santiago Maya ‘Manolete’ en 2019 | Alfredo Aguilar

Manolete se crió en las cuevas del Sacromonte y, cuando pudo, regresó a su cuna para agrupar a su familia y crear una escuela internacional de baile. Todos los bailaores y coreógrafos del mundo que han pasado por sus manos se precian de poner en sus currículum el nombre de quien convirtió la farruca en un arte mayor que aún se remeda. Perteneciente a una de las dinastías gitanas más importantes del flamenco, los Maya, se inició en el baile a los siete años y a los quince, en la época de los tablaos madrileños, se trasladó a la capital de España, de la mano de su hermano, el guitarrista Juan Maya ‘Marote’, donde coincidió con los bailaores de primera línea tan conocida como Pilar López,  Antonio Gades, Mario Maya o El Güito, de quienes aprendió. En la década de los 70 se consolida como bailaor y realiza giras con Manuela Vargas o La Chunga por países del norte y del sur de América y toda Europa. Entre 1980-81 perteneció al Ballet Nacional de España bajo la dirección de Antonio Gades como solista.

En 1982 ya tenía compañía propia con la que viajó a Japón. En los ochenta también fue el primer bailaor del espectáculo ‘Macama Jonda’, con libreto de José Heredia Maya, donde se fraguó su famosa farruca; y formó pareja con El Güito en la Cumbre Flamenca de aquellos años. En 1992 actuó en las Termas de Caracalla por encargo de la Opera de Roma; y en 1996 estrena ‘El amor brujo’ de Manuel de Falla en el Teatro Grec de Barcelona, en El Teatro Maestranza de Sevilla y en El Festival Internacional de Música y Danza de Granada. En 1997  estrenó la obra ‘Flamenco soy’ presentada, entre otros, en el Teatro Albéniz y El Centro Cultural de la Villa de Madrid o el Teatro Lope de Vega de Sevilla. En 1998 presentó ‘Latido Flamenco’ para el Ballet Andaluz dirigido por José Antonio. En 1999 creó junto a Eduardo Serrano ‘el Guito’ la obra ‘Puro Jondo’. En el 2000 vuelve a la Bienal, otra vez junto a El Güito, con el montaje ‘Sólo flamenco’. Por aquellos años también realizó trabajos por encargo, como la coreografía de ‘Latido flamenco’ de la Compañía Andaluza de Danza. En 2009, avalado por el Ayuntamiento de Granada, como hemos dicho fundó la Escuela Internacional de Flamenco ‘Manolete’, en el auditorio municipal La Chumbera, de donde ha sido referente y guía y en la que ha estado prácticamente en activo hasta estos días para gloria del flamenco y de la ciudad de la Alhambra.

Fuente: Jorge Fernández Bustos para el periódico Ideal