Murallas de la Alhacaba, de la Alcazaba Qadima, Qasabat Qadima o Qasabat Garnata

El gran lienzo de murallas extendido hoy entre las puertas de Monaita y de las Pesas, conocido como murallas de la Alhacaba, es uno de los escasos restos que queda en pie de la antigua Alcazaba Qadima del Albaicín, con un importante valor monumental y urbano. Se pueden observar desde el cercano mirador de San Cristóbal, desde donde mejor se visualizan en su integridad. La construcción de este tramo de más de 350 metros de longitud está unida a la de la construcción de la propia Alcazaba Qadima, no exenta de problemas de interpretación histórica y datación cronológica.

Es obra de la dinastía zirí granadina (fundada por Zawi Ibn Ziri), a lo largo del siglo XI, época en la que la ciudad se convierte en cabeza de un importante reino taifa. Es en esta época cuando se configura definitivamente un cinturón de murallas, reaprovechando en parte estructuras más antiguas, conocido como Qasabat Garnata, hasta que al erigirse la nueva alcazaba de la Alhambra pasó a conocerse como Alcazaba Vieja o Qasabat al-Qadima.

El tramo más amplio y mejor conservado es el de la cuesta de la Alhacaba. Se trata del cierre de la Alcazaba por su lado septentrional, y cuenta con doble lienzo de muralla: el externo, el hoy visible desde la cuesta; y otro interno y paralelo a este, que discurre a una decena de metros de distancia, del que se pueden observar hoy una torre en el Callejón de las Monjas nº 13, otra torre exenta junto a la Puerta de las Pesas y los muros descubiertos en las excavaciones del Carmen de la Muralla realizadas a partir de 1982.

El segundo tramo, hasta la Puerta de las Pesas, presenta sus torres más distanciadas y una técnica constructiva de tapias calicastradas de argamasa de cal, similar a la de los muros nazaríes de la cerca del Albaicín, que parecen sugerir una cronología posterior a la considerada hasta ahora como muralla zirí.