Esta sería la conclusión a la que habrían llegado el profesor granadino Antonio Gámiz y su compañero Antonio García, ambos profesores titulares de la Universidad de Sevilla, estableciendo un papel secundario de Pedro Machuca en el palacio a partir de un documento del Archivo Histórico Nacional.

Fachada meridional del palacio de Carlos V | Antonio Jesús García Ortega y Antonio Gámiz Gordo

El Palacio de Carlos V es, probablemente, el edificio civil más importante del Renacimiento español. Y lo es por la fuerte significación que tiene tras de sí. Fundamentalmente, por ser el reflejo de un momento feliz, que pudo cambiar la historia de Granada, convirtiéndola en la capital del mayor imperio jamás conocido. Su admirable arquitectura, casi cinco siglos después de su concepción, sigue arrojando, sin embargo, sorpresas. La última, el descubrimiento del arquitecto granadino Antonio Gámiz Gordo, profesor titular de la Universidad de Sevilla, y su compañero Antonio Jesús García Ortega. Ambos han encontrado nuevas respuestas sobre el proceso de trazado, basándose en un plano localizado en el Archivo Histórico Nacional que revela novedosos detalles que apuntan, incluso, a un posible autor que no es Pedro Machuca. Los resultados de esta investigación han sido recientemente publicados en un artículo científico en la revista EGA.

Ambos profesores, Gámiz y García, conocen muy bien el terreno que pisan. La tesis doctoral del primero tuvo como objeto el conjunto monumental de la colina roja, mientras el segundo tiene amplia experiencia en trazados de arquitectura hasta el siglo XVI. A partir de la constatación de que había un plano del Palacio de Carlos V trazado con punzón –cuya huella se rellenaba luego con tinta-, en el mencionado Archivo Histórico Nacional, y de que dicho plano no había sido estudiado por arquitectos especialistas en trazados geométricos incisos, se ha constatado su proceso de diseño y se han aportado importantes indicios sobre la autoría del edificio. «Cuando nos llegó la copia digital, descubrimos que casi todas las líneas habían sido trazadas previamente con punzón, gracias a un escaneado en alta resolución que ha permitido analizar sus valiosos detalles», afirma Antonio Gámiz. «Y sabíamos que nadie había estudiado a fondo esos trazados incisos. Esto desmonta algunas teorías previas, que quizá no tengan el rigor gráfico y científico necesario, sobre cómo fue trazado el edificio, algo que siempre ha estado envuelto en cierto halo de misterio».

Transcripción gráfica (líneas rojas) de los trazados geométricos incisos en el plano del palacio de Carlos V del Archivo Histórico Nacional | Antonio Jesús García Ortega y Antonio Gámiz Gordo, 2022

Tras una cuidadosa transcripción gráfica de dichos trazados incisos, ambos profesores han desvelado detalles muy jugosos sobre el proceso de diseño del palacio. Por ejemplo, han constatado que una decisión fundamental fue dibujar un cuadrado cuyo lado mide el doble que el diámetro del patio circular. Y han descubierto que el octógono de la capilla responde a un trazado de tradición gótica. El Palacio de Carlos V personifica el salto del gótico arquitectónico español al nuevo estilo renacentista, pero este trazado gótico se usó para delimitar la forma de la capilla y también para dimensionar el espesor de sus muros de carga. «Esto revela nuevos detalles sobre la autoría», asegura el profesor Gámiz. «Pedro Machuca era pintor, no arquitecto. Se formó en Italia, pero no está documentado que trabajara en obras arquitectónicas de tradición medieval. Ello nos lleva a poner en duda quién fue el verdadero arquitecto del edificio».

Concordancia

Otra de las aportaciones del estudio publicado por Gámiz y García es señalar la concordancia entre el plano del Archivo Histórico Nacional y un dibujo con el alzado parcial del edificio, que se conserva en el Metropolitan Museum de Nueva York. Este es el llamado ‘Alzado Burlington’, copia parcial de un original perdido. Además, se sabe que existía una maqueta del edificio, hoy desaparecida, que fue encargada en 1528. Gracias a documentos posteriores, se ha comprobado que dicha maqueta se corresponde en dimensiones con el alzado conservado en Nueva York y ambos medían el doble que la planta del Archivo Histórico Nacional. Es decir, es plena la conexión entre planta, alzado y maqueta como base del diseño previo a la ejecución de las obras.

Alzado «Burlington» del palacio de Carlos V en la Alhambra | Metropolitan Museum of Art

La importancia del plano estudiado, que este trabajo data entre 1528 y 1532, lo convierte en una obra capital de la arquitectura renacentista. «Probablemente es uno de los primeros que se realiza en Europa», dice Gámiz. «Se conocen otros dibujos que en muchos casos son simples bocetos o croquis a mano alzada, que no están trazados rigurosamente a escala», añade.

Con todas estas premisas, el candidato que emerge con más fuerza como autor de este plano del Palacio de Carlos V es el gran arquitecto Diego de Siloé. «Este se encontraba ya en Granada en aquel momento, se le encargó una maqueta de la catedral, y uno de sus carpinteros trabajó en la maqueta del palacio. Además, otros estudiosos han documentado la firma de Siloé en diversos pagos de obras en el edificio alhambreño, con lo cual, la hipótesis se refuerza notablemente». Todo ello deja en el aire el papel de Pedro Machuca en la concepción de la residencia del emperador. «Se le ha dado excesivo protagonismo. Seguro que estuvo en las obras, y los detalles de la fachada serían suyos, pero es muy probable que no fuese el responsable del diseño inicial», comenta el profesor granadino.

Antonio García y Antonio Gamiz

Es normal, por otra parte, que no hayan llegado hasta nosotros otros planos originales que debieron existir. Pocos eran los que entonces se conservaban tras finalizar las obras, e incluso es posible que hubiesen sido pasto de las llamas en el incendio del Alcázar de Madrid el día de Navidad de 1734. De ahí la importancia del documento estudiado por los profesores Gámiz y García. «Milagrosamente, del Palacio de Carlos V se han conservado tres planos muy importantes: dos en la Biblioteca del Palacio Real y este del Archivo Histórico Nacional», comenta.

Han sido varios años de estudio y trabajo los necesarios para llegar a las conclusiones citadas. «Ahora, se abren nuevas perspectivas para otras investigaciones que podrán seguir revisando todo lo que sabemos sobre Diego de Siloé. Algunos autores, quizá, descartaron su protagonismo en la Alhambra demasiado pronto», afirma el profesor Gámiz.

Fuente: José Antonio Muñoz para el Periódico Ideal
Artículo completo en la Revista EGA (Expresión Gráfica Arquitectónica) núm. 45, Año 27/2022