El puente de Cabrera, que une la carrera del Darro con el barrio de la Almanzora entre el río y la cuesta de Gomérez, es uno de los pocos que quedan en pie de entre los numerosos pasos que jalonaban el Darro a su paso por la ciudad, hasta la construcción de los embovedados modernos. Estos puentes, han coadyuvado a forjar la imagen romántica de su cauce urbano.

Consta de un solo arco, ligeramente rebajado, con rosca de ladrillo y un alto pretil de mampostería y encintados de ladrillo. Al igual que el cercano puente de Espinosa, pudo haberse construido durante la remodelación urbana de la carrera del Darro, a principios del siglo XVII, tras el estallido de un polvorín junto a la iglesia de San Pedro, en 1590.