Los restos del tradicionalmente llamado puente del Cadí, pertenecen, en realidad, a la antigua Puerta de los Tableros. Era límite oriental de la ciudad durante la taifa zirí, además, cerraba mediante compuertas el río Darro y que, debido al crecimiento y posterior cercado del arrabal de los Axares, aguas arriba, a partir del siglo XIII quedaría intramuros. Esta puerta era, asimismo, el punto final de la coracha de aprovisionamiento de agua de la Alcazaba Qadima del Albaicín. Se conservan en pie el arranque del arco del estribo meridional de la puerta, así como un hueco tapiado y una torre poligonal de refuerzo que, al parecer, formaban parte de otra coracha que enlazaba con la Alcazaba de la Alhambra.