Puerta de Fajalauza o del Collado u Otero de los Almendros, Bab Fayy al-Lawza

La puerta de Fajalauza es uno de los seis accesos que tuvo la muralla del Albaicín o cerca de Don Gonzalo. Fue levantada a mediados del siglo XIV, por el Hayib Ridwan, ministro de Yusuf I, para la defensa del primitivo arrabal de los Halconeros o del Albaicín (Rabad al-Bayyazin). Constituye pues, el acceso a la parte más elevada del Albaicín nazarí y cristiano, comunicando en época cristiana dicho arrabal con el de los Alfareros, situado a extramuros entre esta puerta y el convento de San Antonio y San Diego, actualmente desaparecido. En este lugar, desde 1517, existieron talleres de cerámica, uno de los cuales ha permanecido activo hasta nuestros días. Así, la cerámica popular granadina pasaría a denominarse cerámica de Fajalauza.

Posee gran importancia histórica, ya que fue en este lugar donde el rey Boabdil entró secretamente al barrio del Albaicín en 1486, para arrebatar el trono a su tío el Zagal, que estaba instalado en la Alhambra. También, ya en el periodo cristiano, la puerta constituyó, durante la Guerra de los Moriscos de Granada (1568-1570), uno de los puntos de encuentro previstos por los sublevados para el alzamiento del Albaicín.

El aspecto original de la puerta no ha llegado hasta nuestros días, ya que a lo largo del tiempo ha sufrido numerosas transformaciones. La primera de ellas se cree que fue realizada en la primera mitad del siglo XVII, cuando se colocó una capilla o tribuna dedicada a San Antonio que pretendía sacralizar, bajo la advocación de un santo patrono, una antigua puerta defensiva.

En 1899, sufrió varios desperfectos debido al derribo de una casa que estaba adosada a ella. También sufrió transformaciones en el siglo XIX y durante el siglo XX se produjeron varias restauraciones dejando finalmente el aspecto actual que presenta.

Actualmente, la puerta de Fajalauza está formada por una gran torre almenada, de planta un cuadrilátero irregular, en la que se abre un pasadizo, cubierto con bóveda de ladrillo apainada, aunque a simple vista ofrece el aspecto de bóveda apuntada, que se apoya en dos grandes bloques de argamasa de cal que lo flanquean. En el costado del pasadizo orientado a levante existe un arco de ladrillo de medio punto, hoy cegado, que permite acceder a la azotea ubicada sobre el pasadizo y comunicar la puerta con el lienzo de la cerca que viene desde San Miguel Alto. El acceso actual a la torre y terraza se hace por el lado opuesto, a través de una casa particular.