Puerta del León, Postigo de San Miguel, Bab al-Asad

La puerta del León se ubicaba donde se encuentra el actual Mirador de la Lona. Han llegado hasta nosotros escasos restos del llamado por los cristianos, postigo de San Miguel. Tan solo se ha conservado la cara externa de la torre que sirvió como estribo occidental a la puerta. Está construida con sillares de piedra arenisca en las esquinas, en la parte inferior, y cajeados de mampostería y ladrillo en la superior.

Se trata de uno de los accesos de la Alcazaba Qadima que debió de servir de comunicación entre dos barrios de la Granada zirí del siglo XI. Comunicaba el Rabad Badis intramuros, que era un barrio de carácter áulico donde se encontraba el palacio del Rey Badis, en los alrededores de la actual plaza de San Miguel, y otro extramuros, en la ladera del Zenete que pertenecía a la medina (ciudadela de Granada), el Rabad al- Sened (barrio de la cuesta).

Este antiguo acceso está unido a una curiosa leyenda ambientada en época zirí, en la que estando el rey Badis muy enfermo de un extraño mal, un sanador de bestias le ofreció un remedio consistente en una sangría con unas sanguijuelas blancas que sólo se criaban en Petra y en Sierra Morena. Un soldado fue a buscar tales sanguijuelas, bajo recompensa de un dinar de oro por cada una de ellas viva. Al cabo de dos días, al regresar a Granada, se le rompió la vasija y perdió aquellos animales, sustituyéndolos por sanguijuelas comunes embadurnadas de harina. Al descubrirse el engaño, el infortunado traidor fue cubierto de sanguijuelas y ahorcado en la Puerta del León.