Los restos del tradicionalmente llamado por la historiografía granadina puente del Cadí, pertenecen, en realidad, a la antigua Puerta de los Tableros (bad al-Difáf). Era límite oriental de la ciudad durante la taifa zirí; además, cerraba mediante compuertas el río Darro. Debido al crecimiento y posterior cercado del arrabal de los Axares, aguas arriba, a partir del siglo XIII quedaría dentro de la ciudad (intramuros). Esta puerta fue, asimismo, el punto final de la coracha de aprovisionamiento de agua de la alcazaba qadima del Albaicín.
De esta puerta se conservan en pie el arranque del arco del estribo o torre poligonal de lado meridional, así como un hueco tapiado que, al parecer, formaban parte de otra coracha que enlazaba con la Alcazaba de la Alhambra. Ambas corachas confluían en esta puerta, sirviendo también de puente de comunicación entre las dos alcazabas por parte de los soldados que se encargaban de la vigilancia en este punto de la ciudad.
Los restos arquitectónicos tradicionalmente conocidos como Puente del Cadí corresponden en realidad a la antigua Puerta de los Tableros o Bab-al Difaf, puerta y puente de uso militar que enlazaba dos corachas de suministro de agua, a derecha e izquierda del río Darro, con la Alcazaba Qadima del Albayzín y la Alcazaba Yidida o Nueva de la Alhambra, respectivamente. El Puente del Cadí (Qantarat al-Qadi) deriva del juez o cadí granadino Muhammad Ibn Tawa, que fue el gobernante zirí que mandó erigirlo. Este puente, que a partir del siglo XVI pasó a llamarse de Santa Ana, estuvo junto a la iglesia homónima y no se ha conservado.
La Puerta de los Tableros es descrita por al- Umari como una de las puertas de la medina de Granada (Madinat Garnata). Es decir, no formaba parte del recinto de la Alcazaba Qadima, sino de las murallas que los propios monarcas ziríes mandaron construir en la zona baja de la ciudad, a los pies de la Alcazaba, en las dos márgenes del río Darro. De las numerosas puertas que jalonaron el recinto de la medina sólo quedan hoy en pie las de Elvira y de los Tableros, en su emplazamiento original, y la de la Rambla o Bibarrambla (Bal al-Ramla), trasladada por Torres Balbás al bosque de la Alhambra. Precisamente, la identificación del mal llamado Puente del Cadí con la Puerta de los Tableros se debe al propio Torres Balbás (1934, 1949) y Seco de Lucena Paredes (1942).
La Puerta de los Tableros, de los Adufes o de las Compuertas constituía un acceso a la medina zirí, desde el Darro y el camino de Guadix. Su nombre derivaría de los maderos o tirantes que afianzaban el arco (Pavón Maldonado, 1990). Pero, como queda dicho, formaría parte de una coracha o «qawraya», término de etimologías diversas, que ha suscitado no pocas controversias. Así, Malpica Cuello (1992) plantea si una coracha puede o no servir a su vez de puente, como en este caso. Pavón Maldonado, haciéndose eco de los escritos de Seco de Lucena y Torres Balbás, entre otros, plantea la complejidad de la coracha granadina en el sentido en que podría responder a un mismo tiempo a múltiples acepciones, sin que una niegue total o parcialmente a otra: coracha como pasadizo cubierto (sabat) o subterráneo, para aprovisionamiento de agua (Seco de Lucena,1968), coracha como espolón para abastecimiento hidráulico y coracha, en fin, como enlace o unión entre fortalezas. Si en la margen izquierda del río, hacia la Alhambra, la coracha presenta altos muros, se desconoce si en la vertiente opuesta pudo tomar forma de galería subterránea, lo que se deduce de la existencia del barrio de la Cauracha, interpretado como barrio de Cuevas, o de la afirmación de los hermanos Oliver Hurtado (1875) de haber existido una gran galería en dicho barrio, con entrada sobre San Juan de los Reyes. Sea como fuere, de esta coracha sobre la vertiente del Albayzín, ya sea subterránea o en forma de muralla con pasadizo superior, almenado, no ha quedado hoy ningún vestigio. Al este de la Puerta de los Tableros se formó, entre los siglos XI y XII el arrabal de Axares, del Deleite o de la Recreación (Rabad al-Ajsaris), que sería cercado a lo largo de esa última centuria, por lo que a la postre Bab al-Difaf quedaría intramuros y, consecuentemente, la coracha terminaría siendo abandonada o destruida.
Los restos hoy en pie de la Puerta de los Tableros se circunscriben al estribo meridional, sobre el río Darro. Aunque concebida originariamente como puerta, por su ubicación sobre el río y por permitir el paso a través de su adarve, se comprende que en épocas históricas pasadas fuese tomada por un puente, dado que se construyó cual si fuese una estructura de este tipo. El estribo sur es una torre de planta hexagonal, de tapial de argamasa, con las caras en ángulo muy abierto aguas arriba y abajo, remedando los tajamares apuntados de los puentes árabes. En su interior se desarrollan dos escaleras de planta pentagonal que permiten descender a una puertecilla practicada en las jambas del arco, por debajo de su línea de imposta, y que se destinaría a la toma de agua a brazo para surtir a la Alhambra, según Gómez-Moreno (1951). El arranque del arco, donde se ubica la mencionada puertecilla adovelada, hoy cegada, está construido con sillares de fina labra, de piedra arenisca en estrechas lajas. El arco, en su trazado completo, sería de herradura, descentrado el trasdós y completo su dovelaje, en el que las dovelas retraídas se encabezan con capullos y bandas arqueadas. En el arco se aprecian los cajeados o ranuras verticales para los rastrillos y compuertas que cerraban el río (Torres Balbás, 1949), así como las huellas, a manera de mechinales, que servían para fortalecer los riñones del arco con cuatro grandes maderos (Pavón Maldonado, 1990), que habrían dado nombre a la Puerta de los Tableros o Bab al- Difaf.
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Autores del texto: Ángel Isac Martínez de Carvajal, José Policarpo Cruz Cabrera y Ricardo Anguita Cantero (Profesores del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Granada)
Información práctica
Puerta de los Tableros
Carrera del Darro
18010, Granada



