La creación de la Real Chancillería formó parte del amplio programa de burocratización llevado a cabo en Granada después de su conquista, convirtiéndola en la ciudad con mayor concentración de instituciones ligadas a la monarquía hispana durante el gobierno de los Reyes Católicos y el emperador Carlos V. Establecida en 1505, después de que la Audiencia Real de Castilla fuese dividida en dos chancillerías, tuvo jurisdicción sobre la mitad sur peninsular. La fachada manierista trazada por Francisco del Castillo, terminada en 1587, es una aportación excepcional a la arquitectura pública del reinado de Felipe II, cuya monumentalidad se realza en el marco urbano de Plaza Nueva, ampliada en el siglo XVI. En su interior destaca el patio clasicista, ejecutado hacia 1540, y el programa iconográfico de corte humanista de la escalera principal.