
«De huella y reverbero» es la primera exposición colectiva concebida específicamente para la Casa de las Chirimías. Reúne una serie de objetos y esculturas cerámicas realizadas con las técnicas y materiales tradicionales de la fábrica de Fajalauza. Cada pieza funciona como una representación metafórica, simbólica o narrativa de una persona memorable del Albayzín o el Sacromonte, figuras que han dejado una huella en la memoria del lugar por algún rasgo singular, una anécdota peculiar o sus aportaciones a la cultura y la memoria colectiva. El Mollo, sus matas y los niños de la noche; los hermanos Quero, siempre en huida; la historia de los perros de la Pajota; las mentiras de Oddouz; o las obsesiones personales de Falla y su fascinación por el flamenco de fragua son algunas de las historias que habitarán la casa.
La exposición, comisariada por Jesús Osorio y Lucía Fernández Aullol, reúne a alrededor de veinte participantes entre estudiantes, egresados, investigadores, profesorado, personal técnico, así como artesanos y reconocidos artistas nacionales e internacionales, combinando trayectorias consolidadas con nuevas voces de la cerámica, la narración gráfica y las prácticas artísticas contemporáneas. Participan Rafael Chacón, Nuria Figueiredo, Francisco Lauña, Fernando Luque, Cecilio Augustin, Xavier Monsalvatje, Lola Moral, Andrés J. Naranjo, Lolita Paz, Viktoria Nianiou, León Perales, Ángela Rodríguez y Jasmine Simpson. La muestra también recoge los resultados de la convocatoria Ungüentarios, con las piezas de Miguel Laplaza, Francisco Lauña, Elena López, Jesús Murán, Gregorio Peinado y Zoe Riquelme.
Este proyecto se enmarca en el Festival Internacional de Arte BAG 9, y en la tercera y última edición del proyecto de investigación y creación “un Raro incidente”, centrado en el diálogo transfronterizo sobre nuestros lugares y sus narraciones mínimas, relatos aparentemente anecdóticos, pero profundamente arraigados en la memoria colectiva y, por ello, esenciales en la construcción de la identidad de cada sitio. En esta ocasión, y bajo el título específico «un Raro incidente III; ser de tierra», el foco se desplaza hacia las personas, su huella, su influencia y también la marca de su ausencia. El objetivo es explorar la relación íntima entre ser humano, identidad, memoria y territorio.