Esta casa morisca del siglo XVI, ubicada en un amplio solar de la antigua Alcazaba Qadima y conocida popularmente como el Corralón, sufrió importantes reformas en el siglo XIX, aunque fue restaurada en la década de los ochenta por el arquitecto Carlos Sánchez Gómez. Precisamente, a las modificaciones introducidas en el programa constructivo original por las reformas del XIX pertenecería la actual composición regular de vanos observable en la fachada.
En el interior, un zaguán en recodo da paso al patio de proporciones cuadradas y con alberca central, porticado en tres de sus lados y con galerías en el piso superior. Sobresale el pórtico del frente norte que, situado a continuación del zaguán de entrada, apoya sobre pilares de mampostería y asnados lobulados. Sin embargo, para Rafael López Guzmán el piso superior de este frente estuvo seguramente sostenido en el programa constructivo original por columnas en lugar de los actuales pilares.
Por su parte, los frentes laterales consisten en galerías en saledizo apoyadas sobre dobles canes. Cabe resaltar el hecho de que mientras que en el frente este los dobles canes son de quilla los inferiores y lobulados los superiores, en el oeste se disponen en orden inverso. Además, en el piso bajo se conservan restos de alfarjes con vigas sin decorar.
A través de una escalera situada en ángulo sureste del patio se accede a las galerías superiores que, conforme a la tradición morisca, se componen de baranda abalaustrada, pies derechos y zapatas.
De entre las armaduras conservadas en este piso superior destaca la que cubre la sala principal, emplazada en la crujía norte, sobre el zaguán de entrada, y a la que se accede por un arco angrelado de yesería enmarcado por alfiz, tacas y decoración de ataurique en las enjutas. La armadura es de lima moamares con cuatro tirantes pareados, con los elementos perfilados y la tablazón decorada con alfardones. Ante todo, destaca la decoración policromada de tipo vegetal en los alfardones, también observable en el alicer, donde además se representan motivos heráldicos y jarros.Asimismo debe reseñarse las armaduras que cubren las dos estancias en que se divide la crujía este, ambas de limas bordones, sin almizate y con los elementos estructurales perfilados. Mientras que la de la estancia menor posee dos pares de tirantes, la mayor se compone de tres y se completa en los extremos de la sala con dos alfarjes de un solo orden de vigas, de tal modo que la estancia queda estructurada en tres alcobas según la tradición nazarí. A esta sala se accede, al igual que ocurre con la situada en el frente norte, a través de un arco de yesería angrelado.
Según López Guzmán, la sala situada en la esquina noroeste de esta galería superior poseía un techo plano con ataujelado de ocho que, en la actualidad, se halla desmontado.
Por último, mencionar que a través del frente meridional del patio se accede a un jardín trasero.
Bibliografía:
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