Con motivo de la celebración de la 30 Edición del Día de la Solidaridad de las Ciudades Patrimonio Mundial, Casa de Zafra acoge desde el 8 de septiembre hasta el próximo 15 de octubre esta interesante exposición sobre inteligencia artificial y arte.
¿Puede una máquina enriquecer nuestra experiencia histórico-artística?
De la misma manera que los pintores historicistas y románticos nos narraban acontecimientos de nuestro pasado, inventados, modificados o fieles a un relato, la Inteligencia Artificial puede, de mano del ser humano, convertirse en una herramienta de gran utilidad para conocer y reflexionar en torno a los sucesos que daban vida a nuestros espacios patrimoniales.
Es esto lo que ha decidido mostrarnos Manuel Rodríguez. Fascinado por la multitud de posibilidades que nos brinda la Inteligencia Artificial, y alejado de relatos oscurantistas y alarmistas, Rodríguez nos transporta a la Granada nazarí a través de diversos escenarios, permitiéndonos imaginar y reflexionar sobre su cultura, sus paisajes, arquitecturas e hitos históricos.
Para ello, el artista ha recurrido a la máquina como parte de un proceso creativo en el que confluyen numerosas herramientas y referencias, como fotografías de espacios patrimoniales y culturales o modelos artísticos como el dramatismo lumínico de Caravaggio.
Estas referencias se acompañan de un texto (prompt) que la máquina toma, a modo de orden, para crear una imagen que podrá ser sometida, nuevamente, a la Inteligencia Artificial. Se trata de un proceso de ensayo y error, en el que la voz del artista se torna fundamental para decidir un producto final que será nuevamente tratado digitalmente con programas, quizá más conocidos, aunque no menos exentos de polémicas, como Photoshop, Luminar o Corel.
De este modo, el artista responde, con acierto, a la creciente popularidad de esta herramienta, que tantos titulares protagoniza a través de críticas y alabanzas. Y es que, en un mundo cambiante, interconectado e inmediato, las instituciones histórico-artísticas han de recoger y mostrar dichos cambios, a fin de presentar, de mano de espacios culturales y producciones artísticas, los caminos comunes y posibles entre humanidad y tecnología.


