El pasado día 2 de noviembre de 2011, la Fundación Albaicín sacó del anonimato la escultura del pintor británico George Owen Wynne Apperley. La escultura, instalada en el centro de la Placeta de la Gloria cuando esta fue urbanizada en 2007, quedó sin placa identifcativa desde el día de la inauguración de la Plaza ( 3 de abril del referido año), ofreciéndose huérfana a cuantos visitantes se acercaban a este lugar durante su visita al barrio del Albaicín.

 

Fue uno de sus hijos, Enrique, quien llamó la atención sobre este hecho, poniéndose en contacto en abril de 2011 con la Fundación Albaicín, la cual lo puso en conocimiento del Área de Patrimonio del Excmo. Ayuntamiento de Granada. Aprovechando la reciente visita de Enrique Apperley y su mujer a Granada, el Director y técnicos de la Fundación, junto a otros vecinos del barrio, acompañaron al matrimonio en la colocación de la placa de la escultura.

 

Con este modesto gesto se ha hecho honor a la memoria de uno de los pintores que más ha hecho por difundir la imagen del Albaicín durante el siglo XX. Sus pinceles no dejaron escapar ninguno de los rincones más pintorescos que atesora este popular barrio declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1994.

 

Concluido este pequeño acto, Enrique Apperley manifestó su deseo de que la Placeta –cuyo nombre lo toma de la contigua calle que da acceso a la plaza– pudiera ser renombrada con el nombre de su padre, alegando que este espacio público lo consideraba mucho más apropiado que la plaza que actualmente lleva su nombre en la zona norte de Granada -cercana al termino municipal de Pulianas-, debido a la personal relación que el pintor mantuvo con el Albaicín. No en vano, George Apperley vivió en un carmen de este barrio, situado junto al emblemático Mirador de San Nicolás.

 

La escultura es obra de Mariano Benlliure y Gil, fechada en 1944, tres años antes de la muerte del escultor. Fue realizada en bronce a partir de un modelo original en barro que todavía se conserva. La colocación de la imagen fue posible gracias a la generosidad de la familia Apperley, en particular de María Contreras (nuera del pintor) y sus dos hijos Eduardo y Charles Apperley.

 

El lugar que hoy ocupa la placeta de la Gloria surgió a partir de un derribo originado en los años sesenta del pasado siglo, siendo desde entonces hasta 2007 un vertedero de escombros. En su centro, unas rejas del siglo XVII que Antonio Dalmases, anterior propietario del Carmen de los Mínimos, donara en su día al Ayuntamiento de Granada, cierran un espacio centrado por una pequeña estatua representativa del pintor británico George Apperley colocada sobre el arranque de una antigua columna. Este conjunto también se adorna, en su parte posterior, con la base de un pilar antiguo aportado por el vecino José Molina, cuyo frontal lo forma un resto de piedra recuperada del pretil del cercano río Darro.

 

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