Fue uno de los personajes más característicos del Albaicín bajo. Todo esfuerzo por resumir su biografía es inútil pues Ataúlfo Barroso (o Ataúlfo Granada en los ambientes flamencos) fue muchas cosas a la vez. A cada faceta de su vida, la artística y la personal, le imprimió un estilo tan personal que hace imposible cualquier descripción aproximada. Ayer su viuda, Trini, la familia y toda la larga saga de los Parrones, convocada por al Asociación de Vecinos del Albaicín, colocó una placa en la casa donde nació, en la calle Gumiel esquina con el Paseo de los Tristes. Ataúlfo fue cantaor y como tal estuvo en la compañía de la bailaora Mariquilla, pero también fue rapsoda (y grabó varios cedés por cuenta propia), poeta (y publicó unos cuantos libros) pero sobre todo tuvo la osadía a comienzos de los ochenta de emprender la traducción del Romancero gitano de García Lorca a una de las pocas lenguas a donde no había sido vertido, el caló, la lengua de los gitanos, y eso le reportó una reconocimiento que su muerte hace un año ha engrandecido.(Fuente: Granada Hoy)

Fotografía