Los medidores instalados en el Albaicín registran estos días un importante ascenso de las partículas de dióxido de azufre, un agente contaminante

Brumas en Granada | Alfredo Aguilar

La erupción del volcán de La Palma arrancó el pasado 19 septiembre. Las imágenes de las coladas arrasando buena parte del municipio de Todoque alertaron al país, que desde entonces mantiene la vista fijada en la isla canaria. Estos días, sin embargo, el efecto se deja sentir con fuerza sobre la Península. Prueba de ello es Granada, donde los medidores instalados en el Albaicín por el anterior gobierno municipal registran un importante incremento de dióxido de azufre (SO2) en el aire.

Las cifras más altas se alcanzaron el pasado 1 de diciembre. Las estaciones de la Chumbera, Centro Cívico, Palacio de los Córdova y Casa de Zafra detectaron la creciente presencia del agente contaminante, pero fueron las del Palacio del Almirante y Aljibe del Rey donde se obtuvieron resultados mayores. En la primera, el medidor cuantificó el dióxido de azufre en casi 30 microgramos por metro cúbico de aire*. En la segunda, se superaron los 25 microgramos.

«Hay que resaltar la sensibilidad del PP al instalar los sensores»

El portavoz municipal del PP, César Díaz, destacó ayer la «sensibilidad y preocupación que tuvo el gobierno anterior del PP, que instaló una red de sensores de calidad del aire para vigilar al minuto que calidad de aire respiramos». Como subrayó, la ciudad tiene ya datos «que permiten anticiparnos a cualquier situación adversa». «No llegando a ser alarmantes, los datos nos permiten estar vigilantes sobre cómo nos afecta, por ejemplo, el volcán de la Palma por la emisión de gases. La información es inmediata, lo que permite a la administración adoptar medidas en caso de picos graves», recordó.

Una nueva oleada de contaminantes generados por el volcán se dejó sentir el pasado viernes. Nuevamente los registros más altos se concentraron en el Palacio del Almirante, que rozó los 25 microgramos por metro cúbico, y en el Aljibe del Rey, que se quedó a centésimas de los 20 microgramos. También fue relevante el dato obtenido en el Cuarto Real de Santo Domingo, donde se superaron los 15 microgramos.

El dióxido de azufre es un gas que normalmente se origina de la combustión de carburantes fósiles, pero que en este caso se circunscribe principalmente al efecto del volcán. Se trata de un elemento que tiene un potencial efecto sobre la salud y, como detalla el Ministerio para la Transición Ecológica en su web, está detrás de problemas como la irritación e inflamación del sistema respiratorio, afecciones e insuficiencias pulmonares, alteración del metabolismo, dolor de cabeza o ansiedad.

La Organización Mundial de la Salud establece como valor máximo permitido los 20 microgramos de media en 24 horas. Granada habitualmente se mantiene entre los 5 y 6 microgramos de media, como recogen los medidores. Es por esto que los valores obtenidos estos días sean llamativos, pero no deben considerarse como peligrosos.

Medidores

Medir la calidad del aire siempre ha sido una preocupación para la capital nazarí, considerada como una de las tres más contaminadas del país. A los dos sensores de la Junta de Andalucía ubicados en Palacio de Congresos y Luis Miranda Dávalos se incorporaron 10 medidores más con el gobierno anterior del PP. Estos dispositivos ofrecen información pública sobre los valores de contaminantes como monóxido de carbono, dióxido de carbono, dióxido de azufre, partículas PM10 y partículas PM2,5, que son algunas de las que más impacto tienen sobre la salud de las personas.

Disminuir los registros es una batalla en la que se mantiene la ciudad desde hace años. A comienzos del mandato, el PP instaló una red de sensores en diferentes puntos de la ciudad e implantó, con el consenso del resto de fuerzas, los carriles pacificados. Esto se tradujo en la limitación de la velocidad a 30 km/h en buena parte de la urbe, lo que favoreció la prioridad de modelos de transporte sostenibles como los autobuses urbanos, bicicletas o patinetes eléctricos.

También quedaron definidas las zonas de bajas emisiones, una iniciativa que, con el cambio de gobierno, sigue adelante y debe ratificarse de cara a 2023. Hace dos semanas, el Ayuntamiento participó en la mesa técnica impulsada por la Junta de Andalucía para aunar posturas y configurar un plan de calidad del aire para el Área Metropolitana.

Fuente: Pablo Rodríguez para el periódico Ideal
* En el artículo de Ideal el periodista confunde el picogramo con el microgramo (un millón de veces mayor)