Desde San Cristóbal hasta San Miguel, pasando por la Placeta de los Carvajales o Nevot, no solamente hay un laberinto de calles por las que poder perderse en cualquiera de sus sentidos, sino puntos y, más concretamente, miradores que ponen Granada a los pies del Albaicín. Lugares en los que vale la pena pararse para, por lo menos, ‘mirar’. Hace dos años, muchos de ellos estaban, como reconocen los propios vecinos de la zona, «demasiado abandonados». Escenarios, en la mayoría de los casos, que servían para los botellones de los jóvenes, con las consecuencias que eso supone en cuanto a suciedad y mal estado. Ahora, como publica hoy IDEAL, cuya edición impresa puede consultar en ‘Kiosko y más’, algunos de ellos ya se han rehabilitado y acondicionado para que, tanto turistas como granadinos, puedan disfrutar de las vistas que regala esta ciudad.
 (FUENTE: IDEAL)

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