Las fundaciones hospitalarias patrocinadas por la nobleza fueron habituales durante el Antiguo Régimen. Este es el caso del hospital para tiñosos promovido por Don José de la Calle, Caballero Veinticuatro, quien, en 1662, lo fundó en agradecimiento por la cura de la enfermedad que padeció. El hospital se levantó sobre el palacio nazarí en el que Boabdil fue reconocido, por segunda vez, como rey de Granada en 1485. Tras la conquista de la ciudad, el palacio fue cedido al Marqués del Cenete, cuyo linaje mantuvo la propiedad hasta su venta a Pedro de la Calle, padre del fundador. En el interior sobresale la utilización en el patio de columnas pertenecientes al antiguo palacio nazarí.