Construida en la primera mitad del XVI, en el lugar ocupado por una mezquita, era uno de los templos más pequeños y sencillos de Granada. Cubierta por armaduras mudéjares, a fines del siglo XIX se hundió la de la nave, conservándose la de la capilla mayor. Ambas fueron eliminadas tras la destructiva restauración llevada a cabo entre 1997 y 1998. La original torre se encuentra tras la cabecera del templo, justo en el eje de la puerta, disposición muy poco usual en la arquitectura mudéjar granadina. En 1842 fue suprimida como parroquia y a partir de 1876 paso a formar parte del convento de las hermanas religiosas de Cristo Rey, congregación fundada por el

padre José Gras y Granollers, canónigo del Sacromonte, servir de noviciado y colegio de femenino. Hoy esta función educativa continua como C.E.S. Cristo Rey dependiente de  la Fundación José Gras.

La iglesia de San Gregorio Alto es hoy un templo de reducidas proporciones, con una nave rectangular de apenas 11 metros de anchura por 25 metros de largo, en el núm. 5 de la calle a la que da nombre. Frente a la iglesia se forma una pequeña placeta en el ensanche de la calle, donde hay una cruz de diseño sencillo de finales del siglo XVI derribada durante la Segunda República (el 25 de septiembre de 1932) y restaurada o reintegrada tras la Guerra Civil; y unos metros más abajo se sitúa el aljibe nazarí de Paso o de San Gregorio, que era el primer aljibe público de la acequia de Aynadamar (Ayn al-Dama) tras entrar en el Albayzín por el cercano callejón de la Albérzana, en el que está ubicado el costado derecho del templo.

La denominación de San Gregorio Alto de la iglesia y la calle se debe a la diferenciación con respecto a la cuesta e iglesia de San Gregorio Bético, ubicadas en la zona baja del Albayzín, en las inmediaciones de calle Elvira. El templo de San Gregorio Alto corresponde a una de las 23 iglesias parroquiales erigidas en Granada en 1501 tras la conversión forzosa de los moriscos granadinos, bajo la advocación de San Gregorio Magno. La primitiva fábrica parroquial estaría ubicada sobre una antigua mezquita, como se realizó en la casi totalidad de aquella ordenación eclesiástica, que fue sustituida por el nuevo templo, levantado entre 1526 y 1529 en un sencillo plan gótico-mudéjar, como otras parroquias realizadas durante las mismas décadas, tales como la cercana de San Luis, la de San José o la de San Miguel Bajo.

Su feligresía era casi íntegramente de población morisca, por lo que sufrió muy negativamente su expulsión del Reino de Granada en 1571, así como las funestas consecuencias de una tormenta acaecida el año 1629 y que devastó esta zona del Albayzín, junto a las laderas del Cerro de San Miguel, formada por las parroquias de Santa Isabel de los Abades (desaparecida poco después de aquel suceso), San Luis y San Gregorio. Apenas llegaba a un centenar de feligreses en 1842, cuando quedó suprimido el templo como parroquia, pasando a formar parte de la parroquial del Salvador, junto con San Luis, San Bartolomé, San Martín, San Blas y San Cristóbal. Después de la supresión, quizás por el abandono de la iglesia, se hundió la armadura de la nave, que hubo de ser reconstruida.

En el año de 1876 la iglesia pasó a formar parte del convento de hermanas religiosas de Cristo Rey, congregación fundada por el entonces canónigo del Sacromonte José Gras y Granollers, como oratorio del noviciado y colegio de niñas allí erigido. Los sucesos anticlericales acaecidos durante la II República Española afectaron al templo, que sufrió varios ataques, en 1932, 1933 y 1936, con conatos de incendio en los dos últimos años, que afectaron a los bienes muebles, cuadros y paredes, pero no a las techumbres. Desde que pasó a formar parte de la congregación de las hermanas de Cristo Rey ha sufrido algunas desafortunadas reformas, que han afectado al carácter histórico del edificio, sobre todo la «destructiva restauración» a la que fue sometida entre 1997 y 1998, que ha afectado fundamentalmente al sistema de cubierta y a la construcción de un coro alto sobre la puerta

La primitiva iglesia parroquial fue construida según un plan gótico mudéjar, el mismo inicialmente desarrollado en la construcción de las primeras parroquias mudéjares granadinas, como consecuencia de una política ideológica de aculturación sobre la población morisca granadina con tipologías importadas de otros lugares, pero con técnicas constructivas baratas y eficaces, derivadas de la experiencia local. El tracista del edificio sería el maestro Rodrigo Hernández, quien también diseñaría las parroquiales de San Matías, San Andrés, San José, San Nicolás, San Cecilio, San Miguel, San Luis y la desaparecida de Santa Isabel de los Abades. Ese carácter goticista se aprecia fundamentalmente en la portada exterior, a los pies de la iglesia, con sencillo arco ojival de doble bocel, encuadrado en un volumen prismático de escaso resalte y rematado por una ventana de medio punto. Este esquema, derivado del gótico sevillano, se repite en las más antiguas parroquiales mudéjares del Albayzín: San Juan de los Reyes, San Cristóbal, San Nicolás y San Luis.

Por desgracia, tras las intervenciones modernas de 1997-98 hoy parece más una obra neogótica que un producto del siglo XVI debido a la combinación de criterios excesivamente historicistas con materiales poco afortunados. Al siglo XVI correspondió también la portada renacentista que existió en el costado derecho del templo, con sencillo arco de ladrillo de medio punto y enjutas con círculos, cuyo vano de acceso está cegado en la actualidad. Este costado presenta, entre muros de ladrillo y encintados de mampuesto enlucidos en su mayor parte, grandes ventanales modernos.

El interior de la iglesia primitivamente constaba de una nave rectangular, con un arco toral que separaba esta de la capilla mayor. Ambos espacios fueron cubiertos en el siglo XVI con armaduras mudéjares, de par y nudillo, con limas simples y tirantes dobles, realizadas por el carpintero Juan Fernández. La falta de mantenimiento por ser una parroquia con poco feligresía, que finalmente fue suprimida como se ha dicho, hizo que la armadura de la nave se hundiese durante el siglo XIX; no así la de la capilla mayor, que serviría de modelo para la reconstrucción de aquélla.

En las obras de 1997 y 1998 se levantó el coro de los pies, fue eliminado el arco toral y las armaduras fueron desmanteladas, para sustituirlas por una estructura metálica forrada con elementos de las techumbres deshechas. La cabecera del templo presenta un friso de pintura religiosa mural, realizado en las obras de adecuación del templo posteriores a la pasada Guerra Civil. Estos frescos, así como los elementos decorativos añadidos le dan hoy aspecto de oratorio particular, de no excesivo buen gusto, falseando la condición histórica del edificio. Las únicas obras de interés conservadas en esta iglesia eran un San Marcos de Bocanegra, un lienzo de la Sagrada Familia de Bocanegra y una escultura del titular del templo. Otras obras habrían sido desmanteladas tras la supresión de 1842 y llevadas, como era usual, a otros templos.

Sólo el volumen prismático de la torre, construida en ladrillo a finales del siglo XVI presenta un aspecto típicamente mudéjar, por haber sido poco alterada durante las sucesivas obras de restauración. Esta torre tiene un emplazamiento anómalo en la arquitectura mudéjar granadina, al colocarse adosada a la parte central de la cabecera del templo, pero se trata de una disposición no ajena al gótico mudéjar andaluz, que coloca las torres en este lugar o, preferentemente, sobre la puerta de acceso. Esta torre encierra una capillita con cubierta cupulada, en la que figura la fecha de 1797, e incorporada hoy a la casa núm. 1 del callejón de la Albérzana, aunque originariamente debió estar abierta hacia la capilla mayor del templo. Quizás, como la cercana torre de San Luis, fue entonces rehecha en parte la torre de San Gregorio.

Los inmuebles que rodean a la iglesia en su costado izquierdo y a sus espaladas pertenecer también a la congregación de las hermanas de Cristo Rey. De gran interés es la casa morisca del siglo XVI ubicada en el núm. 1 del callejón de la Albérzana, hoy convertida en museo del fundador de esta institución, José Gras y Granollers, y aunque está muy modificada, conserva restos de un patio con galerías abiertas con columnas toscanas de piedra Elvira y diversos alfarjes y armaduras, algunos con decoración de lazo y de mocárabes, en pasillos y estancias a los que hay que añadir algunos elementos decorativos como tacas, arcos de yeso, celosías y decoración de atauriques, así como la capilla mencionada perteneciente a la torre de la iglesia.

En el mismo callejón de la Albérzana, en el núm. 3, existe una casa nazarí del siglo XV que mantiene en el interior una arquería de tres arcos angrelados sobre pilares de ladrillo, así como, en líneas generales, la disposición original del inmueble. Ello es una muestra del importante legado histórico de esta zona del Albayzín, donde existió la huerta islámica de la “Albeztana” o Albérzana, quizás el primitivo jardín de naranjos del citado inmueble.

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Autores del texto: Ángel Isac Martínez de Carvajal, José Policarpo Cruz Cabrera y Ricardo Anguita Cantero (Profesores del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Granada)