Desde su cierre al culto en 1842, la iglesia ha perdido gran parte de su riqueza artística mueble, persistiendo, no obstante, su valor histórico, ya que había sido una de las parroquias más populares del Albaicín; arquitectónico, apreciable en el tipo de cubierta de los dos tramos de su nave única, que se corresponde con dos tipos de techumbres mudéjares, o en las portadas renacentistas; y urbanístico, al formar parte de una de las áreas más monumentales de todo el Albaicín. El aljibe del siglo XIII que forma cuerpo con ella, perteneciente a la anterior mezquita, completa sus valores culturales.