El baluarte de la puerta del Arrabal, uno de los espacios defensivos realizados por los Reyes Católicos en la muralla de la Alhambra, lleva más de 40 años cerrado a la visita y ahora se podrá abrir

Baluarte de la puerta del Arrabal | Pepe Marín

El Patronato de la Alhambra y el Generalife trabaja ahora en la restauración del baluarte de la puerta del Arrabal, una fortaleza defensiva del monumento nazarí casi desconocido. De hecho, este espacio lleva más de 40 años cerrado a la visita pública y tras esta restauración ya se darían las condiciones de seguridad y estéticas para poder enseñarlo y lucirlo dentro del conjunto monumental.

Las obras ya han comenzado y se trata de una restauración general del baluarte de la puerta del Arrabal, que tiene bastantes problemas de mantenimiento.

El primero es un corte natural del terreno, sobre el que se asiente la muralla en la formación Alhambra, que es inestable. Esta zona se va a reforzar mediante un muro de mampostería siguiendo la misma técnica desarrollada hace cien años por Roberto Fendolla, según explica Antonio Orihuela, arquitecto director de la obra.

El interior también tiene problemas de conservación así como la muralla exterior de tapia argamasa, que ha perdido la costra en algunos sitios y hay que repararla para evitar que siga ese deterioro progresivo. Gracias a estos trabajos también se van a reponer las bocas de las doce troneras que hay originales con forma de palo y orbe, propias de finales del siglo XV, ya que algunas han desaparecido y otras estaban estropeadas en general. Todas estas reparaciones abrirán la posibilidad de que este baluarte pueda ser visitado en un futuro.

Con bacterias

Además, se arreglará la portada de los Reyes Católicos en la llamada puerta del hierro, que es una piedra calcarenita que está muy deteriorada y se va a hacer una consolidación mediante bioconsolidación bacteriana para que estas bacterias hagan la recalcificación de la piedra.

Antonio Orihuela explica que este uno de los seis baluartes de artillería que hicieron los Reyes Católicos nada más llegar en 1492 para adaptar las antiguas puertas de la Alhambra. Era la tecnología medieval de artillería que hizo que los reyes pudiesen ganar la guerra a los nazaríes.

En cada puerta y en los extremos de la ciudad palatina hicieron un baluarte de artillería, diseñado por Ramiro López, uno de los grandes maestro y diseñadores de ingeniería militar más avanzados que había en Europa de aquel momento.

«Se trata de una de las cuatro puertas exteriores y comunicaba directamente con la almunia del Generalife, que era usada por los sultanes y por la población en general, ya que era la comunicación más directa con el arrabal del Albaicín y es menos monumental que las otras puertas pero no carecía de importancia en los flujos de paso», según explica el director de esta obra de restauración.

«Los seis baluartes cristianos de la Alhambra pasan casi desapercibidos porque no son visitables y porque están muy cubiertos por la vegetación con árboles que crecen demasiado y las yedras y la gente casi no los conoce por esta causa. Se ha ido cambiando la ciudadela fortificada por algo con mucha vegetación pero también hay que mantener los baluartes», opina este restaurador.

El Patronato de la Alhambra y Generalife ha puesto en marcha este proyecto, que tiene una inversión de 664.485 euros y permitirá combatir las principales patologías que presenta este espacio del monumento. La directora general del Patronato, Rocío Díaz, apuntó que esta intervención, que permitirá recuperar los valores originales de esta construcción como ejemplo de la arquitectura militar, así como su estructura poliorcética, «está financiada con fondos europeos FEDER, al igual que la dirección facultativa de la obra, que cuenta con un presupuesto de más de 75.800 euros».

El baluarte de la puerta del Arrabal es un espacio de 630 metros que linda con la Cuesta del Rey Chico y la muralla del recinto medieval de la Alhambra. Este espacio, que está cerrado a la visita, se recuperará, dentro de la política del Patronato alhambreño de ir recuperando espacios que necesiten restauración.

Fuente: Laura Ubago para el Periódico Ideal