La Carrera del Darro es una de las calles más bellas del mundo, la calle con más visitantes de Granada y también una de las más estrechas. Es una de las principales puertas de acceso al Albaicín, donde vive mucha gente. La validez de un modelo que cubra las necesidades de movilidad de propios sin perjudicar en demasía el apacible discurrir de los ‘extraños’ se puso ayer a prueba en la Carrera del Darro, donde después de cuatro años volvieron a circular los buses urbanos en fines de semana.

 

La jornada transcurrió con normalidad -más allá de un pequeño colapso por una intervención policial a las 13:15 horas que no fue a más-. Ayudó el hecho de que lloviera a ratos y que muchos foráneos optaran por ponerse al resguardo -al menos por la mañana-. Los microbuses, de las líneas C1 y C2, avanzaban lentamente y sin necesidad de tocar el claxon para que los parroquianos se apartaran. La gente se echaba a un lado y metía barriga, ponía el pie en algún portal o buscaba los pocos tramos de Carrera que hay en esa vía, donde resulta completamente inviable realizar ningún tipo de intervención que permita mejorar la compatibilidad entre los desplazamientos a pie y a cuatro ruedas.

 

Los autobuses vuelven a circular por la Carrera del Darro los fines de semana

El C1 y el C2 completan un recorrido de enorme utilidad tanto para los que vienen de fuera como para los que residen en este barrio, declarado Patrimonio de la Humanidad y uno de los grandes atractivos de Granada gracias a sus miradores, sus palacios y sus cármenes con impresionantes vistas al conjunto monumental de la Alhambra

 

Una petición vecinal

 

El equipo de gobierno decidió hace unos días que las líneas C1 y C2 transitaran nuevamente por la Carrera del Darro y el Paseo de los Tristes. Según dijo el concejal Miguel Ángel Madrid, se trataba de una petición de los albaicineros que se remontaba muchos años atrás. Y es que los usuarios de transporte público que tenían como destino el Albaicín habían reiterado su malestar por el hecho de que los sábados y los domingos el itinerario fuera por la Carretera de Murcia, lo que incrementaba considerablemente el tiempo de llegada tanto a la zona baja del Albaicín como al Sacromonte.  FUENTE:  IDEAL

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