El Ayuntamiento de Granada retoma los trabajos después de finalizar las catas arqueológicas.

Estado de la zona de obras, ayer | Fot. Alfredo Aguilar

Las obras de restauración del Lavadero del Sol están a punto de encarar la fase final. Después de finalizar las catas arqueológicas en las que se localizaron restos de época medieval, el Ayuntamiento de Granada espera retomar esta semana los trabajos con vistas a recuperar uno de los espacios patrimoniales de mayor valor del Realejo.

En los últimos días, según han confirmado los vecinos, los operarios han estado realizando movimientos en la zona y han despejado la zona de trabajo. La idea, según las fuentes consultadas, es iniciar las labores necesarias para ubicar en su posición original las piezas que conforman el lavadero, uno de los últimos testimonios de este tipo de infraestructura en la capital nazarí.

Tal y como ha venido contando IDEAL en los últimos meses, la actuación, que está financiada con aportaciones procedentes del Plan Alhambra, ha permitido arrojar luz sobre uno de los lugares más significativos del barrio. Las catas arqueológicos han permitido refrendar la importancia histórica de este punto, ubicado originalmente solo a unos metros de los antiguos accesos de la Granada zirí.

Junto al monumento se erigía el Beb-Mawror, la conocida como Puerta del Sol o del Mauror que durante siglos ofrecía una salida bajo la protección del bastión defensivo de las Torres Bermejas. El acceso fue derribado en 1867 como consecuencia de los movimientos modernizadores que acabaron con muchos de los elementos defensivos que tenía la ciudad.

Un lustro antes, en torno al año 1862, se construyó el Lavadero del Sol, un dato que ha sido confirmado también en las excavaciones realizadas. La infraestructura formó parte de una red hídrica con la que los mandatarios de la ciudad querían poner coto a las constantes epidemias que golpeaban a los granadinos de aquella época.

Testigos de los restos de este pasado han sido los operarios en los últimos meses, cuando los trabajos arrancaron en un espacio que se encontraba especialmente degradado. Durante años, el monumento padeció de filtraciones que provocaron el hundimiento en distintos puntos. Asimismo, elementos originales desaparecieron fruto del vandalismo.

La degradación hizo que, durante años, los vecinos reclamaran insistentemente que el Consistorio actuara para revertir el efecto. Las denuncias no solo se quedaron en las juntas de distrito, sino que llegaron incluso al Defensor de Andalucía, que reclamó a la administración local que actuara.

Con motivo de la pandemia, la Junta de Andalucía aprobó la inversión de fondos procedentes de la Alhambra en la recuperación de espacios patrimoniales de la capital. Uno de ellos fue el Lavadero del Sol, que desde entonces ha estado cerrado al público por las obras. A lo largo de todo el proceso, los operarios han sido conocedores de la transformación del monumento a lo largo de las últimas décadas.

Así, se ha visto que el pilar central era más pequeño originalmente y que la orientación de la estructura era distinta, más paralela y no tan desviada. Otra de las diferencias está en el nivel de ocupación, que era mucho más bajo, algo que ya se había advertido con anterioridad gracias a las fotografías antiguas.

Todos estos detalles se van a tener en cuenta en los próximos días, cuando se retomen los trabajos. El Lavadero del Sol que podrán ver los granadinos será ligeramente más pequeño, más bajo y con una estructura bien asentada en la terraza.

Para Antonio López, responsable de la asociación de vecinos del Realejo, el reinicio de los trabajos de restauración es «una buena noticia» después de los meses de «retraso» que ha acumulado. «Estamos contentos porque se van a retomar los trabajos, pero hay cosas que no se entienden: las restauraciones son complicadas, pero lo del Lavadero del Sol se ha pasado de castaño oscuro porque cosas más importantes se restauran con más rapidez. No sé cómo han soportado unas obras de tanto tiempo los vecinos», señala.

López se refiere también a los problemas de vandalismo, que espera que se resuelvan con la restauración. «Siempre han existido y no podemos dejar que se pierda. Es un lugar privilegiado que tenemos que cuidar», afirma.

Fuente: Pablo Rodriguez para el periódico Ideal

Más noticias sobre la restauración del Lavadero