El pasado mes de febrero de 2022 el Boletín de la Junta de Andalucía publicó el nombramiento de Manuel Ramos Lizana como nuevo director del Museo Arqueológico y Etnográfico de Granada, sucediendo en el cargo por jubilación a Isidro Toro Moyano.
Regresa, así, al lugar donde comenzó su carrera en 1988 cuando aprobó su plaza de funcionario al Cuerpo Facultativo de Conservadores de Museos de la Junta de Andalucía: la Casa de Castril, en la Carrera del Darro.

Ramos Lizana junto a varios capiteles expuestos en el patio del Museo | Jorge Pastor

Cuando en 1988 la gente tocaba la puerta del conservador del Museo Arqueológico de Granada, «muchos pensaban que estaban equivocados porque dentro había un chaval de veinticinco años». Lo cuenta como anécdota Manuel Ramos Lizana (Granada, 1963), aquel chaval que, tres décadas después, se ha convertido en director de ese mismo Museo. Regresa a su casa tras un periplo que le ha llevado por el Museo de la Alhambra, el de Málaga, el Arqueológico de Sevilla y el de Almería. Licenciado en Geografía e Historia por la UGR, tenía clarísimo que quería dedicarse a la arqueología desde que en primero de carrera participó en una excavación en el Cubillas dirigida por Isidro Toro, la misma persona a la que ahora ha sucedido en el cargo.

–¿Cómo ha sido el retorno?

–Muy entrañable. Durante los dieciséis años que he estado fuera de Granada, siempre eché de menos este edificio. El jardín trasero, el laurel, el magnolio, los mirlos que cada mañana me saludaban… Mi regreso cuadrará de algún modo mi biografía porque cuando me fui no tenía los conocimientos ni la experiencia que he ido adquiriendo en este tiempo.

En la Sala 3 del museo | Jorge Pastor

–¿Qué tiene de especial este sitio para el visitante?

–Una ubicación extraordinaria en un barrio excepcional, aunque bastante desconocido. Tiene una colección extraordinaria. Desde lo más antiguo de la Prehistoria Peninsular hasta la Edad Moderna y Contemporánea sin solución de continuidad.

–¿Cuáles son las primeras decisiones que ha adoptado?

–Lo primero es realizar una cierta ordenación de la documentación y de los fondos, que están en situación un tanto precaria. El Museo demanda soluciones globales. Esto pasa por una intervención arquitectónica en éste u otro edificio. Algo que no me compete decidir a mí.

Ante uno de los mosaicos de los Mondragones | Jorge Pastor

–¿Qué posibilidades hay?

–Bastantes, que van desde una propuesta de mínimos hasta una de máximos. Posibilidades como acometer una reforma a costa de elementos que cambiarían sustancialmente la imagen del edificio. O también ampliando con edificaciones anexas. Me refiero a la posible adquisición del convento de San Bernardo o incluso al traslado a otra edificación. Todo tiene que evaluarse porque todo tiene sus pros y sus contras. Insisto en que son decisiones que no me corresponden, pero que debemos de plantear técnicamente.

–¿Hasta qué punto cambiar la ubicación del Museo es una opción factible?

–Es obvio que la principal fortaleza del Museo es su ubicación en la principal arteria turística de Granada, lo que supone un alud de visitantes. Muchos de los cuales, por cierto, no vienen ex profeso. Pero si queremos un museo del siglo XXI con todos los servicios, almacenes, gabinete pedagógico, un buen laboratorio de restauración, otro fotográfico, una biblioteca, un salón de actos… evidentemente este contenedor no sirve. La exposición temporal no alcanza ni siquiera los doscientos metros cuadrados.

–¿Qué solución tienen prevista para la recepción de los materiales de las excavaciones? Se da la circunstancia de que son los propios arqueólogos quienes tienen que custodiarlos porque aquí no hay espacio.

–De momento, hay una propuesta para la adquisición de una nave industrial para hacer el acopio en un polígono. Pero ha habido un ajuste presupuestario y por ahora no ha sido factible. Este ejercicio se podrían dar las circunstancia para materializarlo.

Supervisando instalaciones | Jorge Pastor

–¿Piensa que el Museo debería desempeñar un papel más activo en la vida cultural de Granada?

–El Museo tuvo una actividad importante en su momento, pero padeció un cierre de ocho años que supuso un corte de esa relación con el público granadino. Debería de compensarse la situación actual con una mayor proyección, una ampliación del programa de actividades y fidelizar y recuperar al público que el Museo ya tuvo en aquella época.

–¿Cuál es el futuro de las Venus de Salar?

–De momento, a corto plazo, estamos junto a la vidriera donde se exponen en el Museo. En principio hay una solicitud de depósito que me corresponderá informar y que decidirá la autoridad competente.

–¿Cuál es su disposición?

–Ni positiva, ni negativa. No he tenido tiempo de evaluar el tema. Yo soy partidario de que las colecciones estén en uso. Si no utilizamos las piezas o no participan en la exposición permanente o en temporales, no me parece mal que los fondos viajen. El Ayuntamiento de Salar ha solicitado un depósito, pero en Salar no existe una institución museística para albergarlo. La ley prevé dos figuras para resolver esto, la colección museográfica o el museo. Cuando suceda, se podría llevar a cabo, al igual que en otros municipios de Granada.

–¿Qué le parece que los pueblos reivindiquen que su patrimonio arqueológico permanezca en ellos porque generan empleo y riqueza?

–Economía y cultura constituyen un binomio que funciona. El problema es cuando, tomando como base esta argumentación, se reivindica patrimonio arqueológico sin que exista un estudio de viabilidad o de impacto económico. Se utiliza el argumento con poca seriedad.

Vistas de la Alhambra desde la planta primera del patio de la Casa de Castril | Jorge Pastor

–¿Cómo mostrará el Museo los nuevos hallazgos de los Mondragones?

–Lo más espectacular de la villa son los mosaicos, y el Museo ya ha recibido los que fueron exhumados. En parte han sido restaurados y en parte se han reservado en un contenedor específico. Cuando se pueda ampliar la exposición permanente, a buen seguro que los mosaicos formarán parte de ella.

–¿Y el sarcófago romano de Villamena? Desde el primer momento se habló de que el Museo lo mostraría o haría una reconstrucción…

–De momento, el Museo no tiene la posibilidad de hacer exposiciones temporales, pero sí de mostrar fondos de otra manera, como la pieza del mes o haciendo presentaciones específicas. A buen seguro que eso llegará.

Artículo en el periódico Ideal