La puerta islámica de Hernán Román, Hisn Román, es una de las siete puertas con las que contó el recinto de la Alcazaba Qadima del Albaicín, junto con las conservadas: puerta de Monaita (Bab al-Unaydar) y puerta de las Pesas (Bab al-Ziyada), así como los escasos restos que quedan en pie de la puerta del León (Bab al-Asad) y las desaparecidas puertas del Halcón (Bab al-Baz), de los Conversos (Bab al-Taibin) y de los Estereros (Bab al-Hassarin). Se encuentra ubicada en el lado noreste de la mencionada Alcazaba, además, es la más antigua del recinto y está unida a la historia de la construcción de la propia Alcazaba Qadima.

La puerta del Castro o Bab Qastar es, sin duda alguna, la más antigua de la Alcazaba Qadima del Albaizín.

El aspecto primitivo de esta puerta nos es conocido gracias a los grabados realizados por Heylan a principios del siglo XVII. La puerta de Hernán Román está hoy día muy desfigurada. Debió cegarse en un momento histórico indeterminado, quizás en época islámica, al construirse la Puerta Nueva o de las Pesas, que facilitaba una mejor comunicación entre la Alcazaba Qadima y el nuevo arrabal del Ensanche (Bab al Ziyada), del siglo XII. Si bien, es más probable que formase con esta un complejo sistema de muralla y antemuralla para defender la parte más llana de la Alcazaba. O se cerraría, quizás, en época ya cristiana. Sea como fuere, una parte del pasadizo se aprovechó, en 1752, para la construcción de una ermita dedicada a San Cecilio, patrono de la ciudad de Granada. Se hizo así para seguir con una antigua tradición, que se entremezclaba con los famosos hallazgos martiriales del Sacromonte. Esta tradición, sin fundamento alguno, alude a la creencia de la existencia de una fortaleza romana, con un calabozo donde habría estado preso el santo antes de su martirio en Valparaíso.