Uno de los grandes problemas de los residentes del Bajo Albaicín es la falta de aparcamiento. La orografía del barrio y la afluencia de turistas hacen que encontrar un espacio para aparcar sea algo más que difícil. El Ayuntamiento, consciente de esta quita que es una queja perenne de los vecinos, ha decidido intervenir en uno de los solares de la zona.

En la última Junta de Gobierno Local, el área de Movilidad llevó la propuesta de aprobar un programa de aparcamientos para residentes en el entorno de Rey Chico.

La portavoz adjunta, Marifrán Carazo, explicó que la intención municipal es ‘regularizar’ el solar municipal que hay justo a la entrada del Rey Chico y destinarlo a uso de residentes. La parcela habitualmente se usa precisamente para eso, aparcar sin control alguno llegando a taponar en algunas ocasiones la zona.

Esa falta de regularización ha motivado que también sea objeto de puntos para hacer botellón o ser un foco de basura, algo que también se ha denunciado en numerosas ocasiones ya que es uno de los entornos más visitados.

Así, Carazo, explicó que con la medida se solventan los dos problemas: el caos de coches y la falta de mantenimiento. ‘La idea es crear un plan piloto que ocupa 200 metros de radio -en todo el espacio- y crear el aparcamiento externo.

Según detalló la edil, el parking tendría 57 plazas más dos más para discapacitados. La propuesta municipal se publicará en el Boletín Oficial de la Provincia, desde entonces, los vecinos tendrán un mes para solicitar una plaza, que tendrá un coste de 173 euros al año ‘que servirá para sufragar el mantenimiento de la zona’, indicó Carazo.

La idea del Ayuntamiento de crear zonas de estacionamiento de borde no es nueva. El área de Movilidad tiene diseñada toda una red de estacionamientos que rodearían la ciudad para evitar el abuso del coche privado en la ciudad y los barrios.

La idea es una de las que se refrendó también con la llegada del Metropolitano y su intención de ‘expulsar’ vehículos del casco urbano. En el Albaicín no sólo se busca la descongestión de los coches creando aparcamientos en las entradas y salidas del barrio sino que las restricciones de tráfico se aplican con especial atención en la zona. Excepto residentes, circular por el barrio Patrimonio de la Humanidad está prácticamente prohibido, por eso, el refuerzo en el transporte urbano ha sido una de las grandes apuestas estos últimos años.

 

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